jueves 14 de diciembre del 2017

INDIO MIKE PRESENTA ROSEUS

 Surfer rosa en La Pampa.

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Algo cambió. En términos científicos –antropológicos- quizás pueda entenderse como una “evolución”, como el resultado de la sumatoria de experiencias, conocimientos y decisiones en un mismo sentido. Cronológicamente, ese avance es inexorable. El tiempo corre, los chicos crecen, las “circunstancias de vida” alteran el camino, convierten la ruta en un zigzag de alternativas que obligan a repensar, recalcular y hasta –muchas veces- a alterar la idea primigenia.

Pero quizás ahí radique la “magia” (o la piedra basal) de la música; y porqué no del Arte en general. Que no es aritmética ni geometría, contiene el componente de la permanente improvisación, hasta cuando se calcula nanométricamente. La precisión pasa por otro lado, inclusive cuando se traza el plan se contempla el factor inesperado. Si no, no tiene gracia.

Algo cambió. Si trazamos una bisectriz desde el 2013 al hoy y contamos las piedritas que cada uno ha juntado, seguramente hay ejemplares de varios lugares, algunos recónditos, de Perú, de Naicó, de La Gloria, Villa Tomás Mason, de un patio enclavado a pocas cuadras de la plaza San Martín de Santa Rosa, La Pampa.

Y a principios de este año, Nico, Joako y Mati vaciaron los bolsillos y comenzaron a ver qué hacer con lo recolectado. “Cada comienzo de año nos planteamos objetivos. Veníamos de dos años sin tocar, sin componer. El último proyecto fue instalarnos a grabar en una casa de campo en La Gloria”, suelta Matías Marrón (bajo), mientras afuera, desde el cielo, se pronostica una tormenta de domingo tardío, con vientos desde todos lados y ese cambio de aire que presagia algo firme.

“Llevar el grupo hacia otro lado”, reafirma Joaquín Achiary (guitarra) y hay un cruce de miradas entre cómplices, en código, como preparando la jugada; o mejor dicho, como dando el puntapié.

Continúa Joaquín: “la experiencia que adquirimos en estos cuatro años, en cuando a ir a beber en la fuente de lo que nos interesaba, aprender los ritmos, la manera de tocar, la ‘idiosincrasia’ de esa música, nos hizo replantear lo que queríamos hacer, que era algo nuevo, pero había que ponerse a ver qué era.  Se pensó en una obra acústica, en el rock, en algo más ‘puro’”.

Como si la naturaleza decodificara esto, en el exterior de esa casa, las isobaras se alteran. Los ruidos sordos del clima, preanuncian.

“La búsqueda de esa pureza nos llevó a incluir cajón peruano, castañuelas y hasta canciones cantadas, porque si nos vamos a meter con un género, hay que aprender” dictamina Nicolás di Nápoli (batería), y la palabra “género” sobrevuela el silencio, queda resonando para que la mastiquemos, la digiramos, nos llame la atención.

La canción a la que hace referencia y que es novedad en los Indio Mike fue compuesta, en cuanto a su lírica, mediante la técnica del cadáver exquisito, durante “un viajedesértico”. Definitivamente es de noche y la charla, bien pausada, entra en el terreno de lo sobrenatural. Como el disco, que se llama “Roseus”.

Empieza con Cielomoto, literalmente un “terremoto en el cielo”, que es lo que intentan recrear musicalmente. “En muchos lugares del mundo, inclusive en la Patagonia, sobre todo en Neuquén donde se ubica la explotación petrolera y están esos grande cañadones, se escuchan de vez en cuando unos sonidos emanados desde el cielo pero que no tienen aún una explicación. Es la factura que nos pasa el planeta por lo que le estamos haciendo” (M.M.)

“Empezamos a investigar un poco eso, a interesarnos en el tema porque es un fenómeno relativamente nuevo, concretamente los primeros registros son del 2011, y aún los científicos no logran determinar ni su origen ni su porqué. Es un sonido ‘industrial’, apocalíptico. Nos interesó mucho eso en esta canción intentamos recrear esa atmósfera” (J.A.)

...”Este disco está atravesado por los fenómenos naturales, desde los grandes, conocidos, o que tienen repersusión, hasta pequeños episodios que nos fueron pasando durante y luego de la elaboración. Cuando tuvimos la primera mezlca la fuimos a escuchar a un lugar apartado, pasando Toay, yendo para Naicó. En ese lugar encontramos un rito hecho con un abanico, unas monedas viejas, un reloj... todo quemado, lleno de cenizas. Evidentemente nos buscó a nosotros, porque no fue para nada premeditado” (N.dN.)

“Inclusive esto de lo sobrenatural para nosotros significa que voltea el mito de la inspiración. Es decir la mecánica tradicional de inspirarse en un hecho para componer una obra. A nosotros nos pasa exactamente al revés: primero hacemos la canción y después empiezan a aparecer cosas, signos, huellas que la ratifican. Siempre nos pasó así, es muy loco” (J.A.)

Pero para trazar una bisectriz hace falta tomar tres medidas angulares. ¿Y para qué trazar la bisectriz?

Porque las tres bisectrices de un ángulo interno de un triángulo se cortan en un único punto, que equidista de los lados. Este puntoes el centro de la circunferencia inscrita al triángulo: es el redondel perfecto.

Este viernes 1º de diciembre de 2017 Indio Mike & Los Guillotins presentarán el misterioso “Roseus” en el Jockey, donde las guitarras de Joako volverán a narcotizar el espacio acústico con acordes abiertos y sinusoidales que den paso, concretamente, al picapalo apoyado en las bases lúdicamente juguetonas de Mati y Nico, como ovillando la canción en el preludio del desate surfer acostumbrado? Cuidado, puede haber agradables sorpresas en este segmento, si sabemos “leer” las pistas que se dejan en esta nota, en los títulos y hasta en la tapa del disco. Abrirá la noche Beat Ñandú.

(Luciano Gaich)

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