martes 21 de agosto del 2018

Tras la obra, Ramiro Achiary

El joven alquimista.

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Las composiciones visuales de Ramiro Achiary (Rachiary) son particularmente singulares, considerando que toda obra artística lo es. Si buscásemos simplificar la crítica, diríamos que son “extrañas”: ¿qué son esos símbolos? ¿por qué aparecen figuran aparentemente inconexas entre sí pero que aparentan armonizar? ¿es “verdad” esa perspectiva o hay un caballo dibujado más diminuto que un ave?. El “arte” es imaginación; y un poco de locura; y un poco de “jugar” con el que mira.
Los nombres de sus trabajos tampoco “ayudan” mucho a despejar ese halo de misterio: el visionario, el náufrago, dama mística, brebaje ponzoñoso. Particularmente hay un personaje enigmático que es recurrente, un hombrecillo de grandes bigotes y pelo blanco, anteojos redondos, pelo largo y sombrero a lo mago jodorowskyano; de aspecto relajado, aparece ahí sentado sobre la madera, realizando alguna acción sin mayor importancia, pero algo tiene, algo esconde.
Explicado de manera torpe podría decirse que el ambiente que envuelve los cuadros es renacentista, con claros toques y guiños orientales. Pero no es tan simple, hay más. Hay música, que el mismo Achiary sugiere que es rock, hay misticismo, literatura, onirismo.
Los trazos y la prolijidad de los dibujos asombra, poco menos que asusta tal vez. Y la temática tiene varios planos. Por un lado casi siempre existe un personaje principal, tangible, una especie de sofista que ase el conocimiento de lo que pasa y pasará, y otros aleatorios, pero practicando un juego en el que, en una segunda mirada más profunda, acaso terminan siendo los que la tienen. Luego de esa primera pincelada en que el cuadro se ve algo “inocente”, aparece la tensión, la verdadera trama, eso que quizás no esté pintado pero se “ve”.

El objetivo central de este módulo de Telón Pampeano, que hemos llamado Tras La Obra, es parapetar la dinámica informativa coyuntural e intentar detenerse, analizar, profundizar. Proponemos diseccionar el trabajo -es decir el resultado-, en conjunto con su creador. 

En el epicentro siempre está el fruto, pero mediante algunas inquisiciones que actúan como disparador, los invitados –generalmente personas relacionadas con la artes visuales- van contando (y se van preguntando) cómo es que llegaron hasta allí. En este viaje nos acompaña hoy Rachiary.

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¿Qué técnica utiliza en su trabajo y por qué?

Principalmente utilizo madera y a veces papel porque trabajo muy detalladamente con fibras, marcadores y birome. Necesito que la superficie sobre la que voy a trabajar sea lo más lisa posible para poder tirar trazos rápidos y delicados. Soy básicamente un dibujante que hace pinturas, y lo que a mi trazo más cómodo le ha quedado es la madera bien lijada. Me costó muchos años y varias pinturas descubrir esto.

¿Qué fue lo que definió su vocación?

Desde muy chiquito supe que iba a ser un artista. Siempre dibujé, desde que tengo uso de razón, y mi familia me lo fomentó muchísimo porque vieron que tenía muchas condiciones.

¿Cuál es su formación?

Estudié Artes Visuales con orientación Dibujo en el I.U.N.A, ahora llamado U.N.A (Universidad Nacional de Arte) y me perfeccioné en el Programa para Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella.

¿Fusiona usted su disciplina con alguna otra manifestación del arte o la cultura?

Con la música. Soy músico también y trabajando en los carteles de anuncio de recitales para mi banda fui insertándome en el mundo de los afiches de rock. Hoy en día trabajo para varias bandas de manera fija. 

De todas formas más allá de eso siempre tuve una estrecha vinculación con el mundo de la música en mis pinturas. La gran mayoría de mis obras están definidas por qué estaba escuchando en ese momento de mi vida. En la última serie de trabajos que estoy haciendo he pintado personajes que son pseudo-estrellas de rock espaciales, algo así como una especie de Ziggy Stardust -el alter ego de David Bowie- que venía de Marte a salvar la Tierra. También se puede encontrar simbología de los Beatles en prácticamente todas mis pinturas; soy muy fanático.

¿Qué temas son los que más le interesan?

La dualidad, lo misterioso, lo psicodélico, el infinito, lo épico. 

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¿De qué se alimentan sus procesos creativos?

Soy una máquina de acumular imágenes que tengan que ver con mi estilo. Para eso internet ayuda muchísimo. También tengo muchos libros, sobre fauna algunos y otros sobre flora. También tengo un libro que recopila las más destacadas pinturas de la Historia de la humanidad, de las cuales tomo cosas del Renacimiento para atrás; miro muy pocas cosas actuales. 

Y como dije antes, la música alimenta mi proceso creativo también.

¿Cómo describiría su estilo?

Lo definiría como surrealismo, esotérico, místico, natural e inocente.

¿Qué es lo que le deja cada obra?

Una foto de un momento de mi vida. En la que por cada elemento de la obra recuerdo cómo me sentía en ese momento y cuáles eran mis intereses. Un aprendizaje también, intento que cada obra sea mejor que la anterior.

¿A quién admira?

A mis amigos, a mi familia. A Los Beatles, Atahualpa Yupanqui, Vincent Van Gogh.

¿Qué significa para usted el arte?

Para mí el arte es muy difícil de definir, lo hago sin pensarlo demasiado, pero creo que lo más parecido a una definición que encontré es “una proyección del alma”, por eso cada artista es único, por más que quiera copiar a otro.

Breve historia artística

Ramiro Achiary nació el 25 de octubre de 1989 en Santa Rosa, La Pampa. En 2010 se mudó a Buenos Aires e Ingresó a estudiar en UNA (Universidad Nacional de Arte) de Capital Federal. Hasta el día de la fecha ha realizado cuatro exposiciones individuales entre La Pampa y Capital Federal. En cuanto a exposiciones colectivas ha realizado más de quince.

En el año 2011 su obra “Náufrago” fue seleccionada para formar parte de la exposición del Premio Prilidiano Pueyrredon en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.
En 2013 su dibujo “La última sombra de las marionetas” fue seleccionado en el Salón de Artes Visuales de la Provincia de La Pampa, Sección Dibujo.
En 2014 su nombre fue incluido en el libro “Artes Visuales de La Pampa” (primer diccionario de Artes Visuales de La Pampa) por Rosa Audisio y Luis Abraham. Editorial Dunken.
En 2015 su dibujo “Dama Mística” fue seleccionado en el Salón Nacional de Artes Visuales (sección dibujo) del Palais de Glace.
En el año 2016 ganó el tercer premio del Salón del Bicentenario de la Provincia de La Pampa con el dibujo “Los fideos no se cortan” el cual ahora pertenece a Secretaria de la Cultura de La Pampa.
En el año 2017 fue aceptado para formarse en el Programa para Artistas de la prestigiosa Universidad Torcuato Di Tella. Ese mismo año también fue seleccionado para participar en la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires, concluyendo con una exposición colectiva en el Centro Cultural Recoleta.
En la Actualidad Ramiro Achiary se encuentra en plena actividad y desarrollo de su obra.

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La Pampa // Argentina

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