DE OTRO POZO

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“You” y los libros

* Por Gisela Colombo

La historia de amor entre un librero y una consumidora de poesía no parece ser lo más prometedor desde el punto de vista de la acción.

Sin embargo, si se trata de una ficción psicológica, cuanto más trabajada la psiquis del protagonista, más rica será la trama. Y leer es el modo más efectivo de desarrollarla según la concepción de “You”, la nueva serie.

“You” es la producción recientemente estrenada por Netflix. Basada en la novela del mismo nombre escrita por Caroline Kepnes, reúne todos los ingredientes para atrapar incluso a quienes no gozan de la literatura. Pero para aquellos que aman los libros, un mundo subterráneo de referencias literarias se desplegará extendiendo el interés hacia algún cosmos de papel que irá más allá de la pantalla.

Joe Golberg, encargado de una librería de Manhattan, de apariencia amable, educada y compasiva ve ingresar al negocio a una joven que lo subyuga. Desde las primeras escenas, conocemos el discurrir de la conciencia de Joe, que alterna con aquello que pronuncia. Aunque no lo hace en primera persona simplemente. En cambio, su discurso tiene el formato de una larga carta dirigida a Beck donde va contando su proceso interior. Durante el tiempo que vendrá después de ese verse por primera vez ella será la interlocutora mental permanente. Al comenzar, vemos la búsqueda que el librero hace en las redes sociales, sus inferencias, la información que logra recabar, la obsesión creciente por conocer desde el domicilio de la chica, la universidad a la que asiste, las opiniones que sobre ella tienen sus amigas, hasta los hombres con los que mantiene sexo ocasional. El acoso irá en aumento, llevándolo a la intromisión en el departamento de Beck, -tal es el nombre de la heroína-, la lectura de sus chats, sus fotos, sus poemas. La visita coronará con el robo de una prenda de ropa interior. Todo ocurre con naturalidad, como si se tratara de una travesura romántica. Ése es uno de los aciertos de la ficción. El discurso interior del protagonista es inteligente, lógico, razonable aunque parte de un sentimiento enfermizo y quizá algo psicopático.

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Por su voz, sabemos no solamente el modo en que va enamorándose de ella, también su obsesión por “cuidarla”, por hacerle descubrir lo compatibles que podrían ser. A medida que el tiempo transcurre y gana la confianza de Beck, Joe va poniendo coto a todo aquello que podría “perturbarla”, según su trastornada visión.

La perspectiva desde la cual se pone en juego todo el relato y la calidad del guión son parte de la efectividad. El protagonista, como narrador, es el mediador entre los hechos /situaciones y el espectador. La intención que existe detrás de la construcción de un narrador que relata desde la subjetividad de alguien muy racional, de una gran agudeza, pero también psicológicamente alterado se descubre con la referencia a Frankestein. En efecto, Frankestein de Mary Shelley es uno de los intertextos que se manifiestan con mayor apertura. “El monstruo no es quien parece” dice Joe, mientras tiene secuestrado a uno de los amantes de Beck.

En rigor, la producción está profundamente relacionada con la literatura. El elemento que genera atracción entre Beck y Joe, que lo concecta con Paco (un niño que vive junto a su departamento), que lo emparenta también con el dueño de la librería, es siempre el universo literario. El espacio en que ocurren muchas de las escenas también tiene relación con los libros. Una librería cuyo sótano contiene una jaula de acrílico diseñada para aislar ejemplares de las obras más clásicas, incunables o ediciones muy antiguas, que requieren una temperatura y un grado de humedad específico. Pero también detrás de los lineamientos de la acción existen los libros. Don Quijote, por ejemplo, aparece allí como un héroe que intenta restablecer los códigos caballerescos de una sociedad que el tiempo se llevó, pretensión que también tiene Joe, el protagonista. No es extraño: en todo momento este personaje se molesta por la liviandad en la que se mueve su amada. El estilo de vida light de un círculo social que no se compromete con nada, que experimenta la sexualidad disociada del amor, que se siente cómodo en una cultura vacua.

El protagonista le presta a su protegido, un vecinito con problemas de violencia familiar, varios libros. Entre ellos, Don Quijote. Cuando se lo entregue él mismo exaltará este aspecto explícitamente.

Habrá también críticas a Dan Brown, por su literatura de fórmula, a quien se le opondrá Salinger como autor de culto. Se verán elogiosamente Cumbres Borrascosas, The Alienist, Ozma de Oz, Los tres mosqueteros. Y se mencionarán autores como Faulkner, Stephen King y varios poetas estadounidenses.

No obstante, la primera invitación a la lectura que aparece es “Personajes desesperados” de Paula Fox, autora neoyorkina olvidada y redescubierta más tarde por otro autor. Ése es el libro que compra Beck en el momento en que se conocen. El énfasis puesto en la elección de este libro invita a una mirada más detallada.

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Personajes desesperados transcurre también en Nueva York, en el seno de una clase social acomodada que vive en la superficie amena hasta que la “mordedura de un animal” rompe la placidez forzada de esa vida, en el fondo, vacía. Se trata de un matrimonio de mediana edad en los años sesenta, con un pasar holgado y sin hijos. Un gato hambriento muerde a Sophie, su benefactora, e introduce los temores a la enfermedad de la rabia. Este hecho va desnudando problemas mucho más profundos y revela el sinsentido en el que vegetan los protagonistas, prototipos de toda una clase social urbana y pudiente.

En “You”, la serie, Beck reproduce una vida social con gente que siente el mismo vacío, tapiado un poco por las drogas, la noche, las fiestas, el consumismo. Ella, económicamente humilde, y sensiblemente crítica con su realidad, desea ser escritora. Pero no reacciona contra la corriente a la que la arrastran sus amigas hasta que irrumpe Joe en su vida. Él es el elemento disruptor de la historia. Él es el animal que muerde.

A pesar de ello, Beck no lo sabrá inmediatamente. Confiará en Joe, tendrá un noviazgo con él y sin quererlo del todo, descubrirá sus secretos.

“Quisiera ser un libro abierto” responde Joe ante las preguntas de ella sobre una novia anterior. Y allí estará la punta del ovillo que la conducirá al hallazgo. Llegarán las referencias a Barba Azul, el cuento de hadas rescatado del olvido por Perrault, en el que se reproduce la vida de un hombre rico que esconde en un cuarto los cadáveres de todas sus esposas anteriores. La más reciente descubre el contenido del “cuarto prohibido” y desencadena el final. Este relato tradicional constituye la última ficha del rompecabezas. Del mapa literario variopinto que funciona como inspiración y referente de “You”.

No iremos más allá. Hemos abierto ya este libro que es Joe. Pero no nos asomaremos hasta la última página. No queremos arruinar el carácter magnético que tiene la serie. El mismo que mantendrá en vilo a sus espectadores desde el prólogo hasta el epílogo.

Por lo pronto, lo único que queda por decir es que esta ficción deja con ganas de más. Por lo que no resta otra opción que la espera de una prometida segunda temporada.

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