martes 29 de septiembre del 2020

De otro pozo

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“Lady Macbeth”

El director de teatro William Oldroyd rodó en 2015 un film aclamado por la crítica y muy respetado por el público.

Con este título cualquiera de nosotros abrirá su expectativa de ver una producción cuyo intertexto obligado será la voz de Shakespeare.

Pero no. Las cosas no siempre son lo que parecen. La clásica historia de teatro isabelino presenta una Lady Macbeth que es el fuego debajo del caldero en el que, como en la pez ardiente, se cocina su marido. Se cocina y cuece sus planes ambiciosos que lo llevarán a la tragedia. Aquí no hay tal asunto.

Tenemos una jovencita a la que casan con un hombre maduro, presuntuoso y distante, que no tiene el más mínimo interés en agradarle a su esposa. Tenemos un hogar donde no se le ofrece a la recién casada ni la libertad de dormir cuando tiene sueño. (Vemos a Ana, la criada, vigilándola por orden del dueño de casa, su suegro, para que no se duerma antes de que arribe a la recámara Alexander, el esposo. No fuera que Katherine evitara así las responsabilidades nocturnas.

Las escenas conyugales resultan de lo más humillantes para la joven, y describen la naturaleza del vínculo que poseen entre marido y mujer. La indiferencia de Alexander se explicita cuando, ya en la alcoba y en oportunidad del primer encuentro, él la conmina a quitarse la camisa y cuando ella está expuesta e inmóvil, él se acuesta y se duerme. El mensaje es claro: “ni siquiera habiendo desplegado todas tus armas para seducir, lograrás interesarme”. Dadas las circunstancias, cada vez se aleja más la posibilidad de gestar un hijo, única función que debía cumplir para las expectativas masculinas. Si antes de eso, Boris, el suegro con quien conviven, la ignora y la maltrata, cuando“incumple” sus obligaciones maritales, para las que fue desposada, sólo merece el desprecio.

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La opresión que se ve en escena se desnuda como la punta de un iceberg que se esconde bajo las aguas de siglos de sometimiento femenino. La historia de Katherine irrumpe in media res en la novela sobre la injusticia de género.

No obstante, hasta uno mismo duda respecto a cómo reaccionará en situaciones extremas. Y esta mujer es de las que despliegan una personalidad distinta en ocasiones estresantes.

Lejos de neutralizar la poca resistencia que ejercía desde un principio, emerge de ella una identidad que se va perfilando bestial, fría y siniestra.

Padre e hijo parten, en un momento, y dejan a la joven sola con el personal de servicio y la prohibición de salir de la casa. Y lo que sucede revela algo que va mucho más allá de la transgresión imaginada. Inesperadamente, Katherine se entrega por diversión a un empleado nuevo llamado “Sebastian”, no sin antes encontrarlo en una escena confusa y lasciva con la criada Ana (Naomi Actie).

Lo que al inicio es una crítica a la sociedad patriarcal, va virando a lo que podría ser una advertencia, una alerta contra los peligros del exceso de poder reconquistado por la mujer.

Por otra parte y más allá de los géneros, la película exhibe la dualidad en la que vive la consciencia de cualquier ser humano y los giros psicológicos impredecibles que sobrevienen cuando se sufre una tensión prolongada..

La actriz protagonista Florence Pugh es uno de los grandes aciertos de la película. La secundaron Christopher Fairbank, CosmoJarvis y Naomi Actie, que con su interpretación enaltece el oficio dramático femenino.

La puesta en escena es de inspiración literaria, aunque no sea Shakespeare a quien homenajea la obra. No es Macbeth lo que recrea, sino una novela de Nikolai Leskov llamada “Lady Macbeth de Mtsensk”, publicada en 1865.

No es casual el equívoco. La película juega con las expectativas erradas del espectador.

Ya lo hemos dicho, lo que parece una apología de la resistencia femenina, termina siendo la expresión de las tendencias despiadadas y criminales de un individuo, independientemente del género al que pertenece. Una exploración de la transformación psíquica que provocan las situaciones traumáticas.

Ya lo hemos dicho también. Definitivamente, las cosas no siempre son lo que parecen.

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La Pampa // Argentina

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