Marcela Montero: “El día que me encontré con el barro, fue como un nacimiento”

Hoy traemos esta charla con una de las personas más queridas y respetadas de la actividad de la cerámica en Santa Rosa: Marcela Montero. 

Por Ignacio Sassu

Ella se distingue por su eterno buen humor, su disponibilidad para la enseñanza o para la charla amena y aunque a veces se la ve muy concentrada en su trabajo, su dedicación a la cerámica y la docencia le dibujan un halo de simpatía allí donde vaya.

Marcela Montero lleva ya varios años dedicada allí en la Escuela de Cerámica del Centro Municipal de Cultura, a abrir el mundo de la creación a todos los que se arriman a su vital trabajo.

- ¿Qué es más importante, ser ceramista o ser docente?
No sé si lo puedo separar, pero, es como que soy ceramista y la docencia me persigue, creo que están a la par, me encantan las dos actividades.

- De todos modos, vos llevás una tarea propia de ceramista, aparte de la docencia ¿verdad?
En realidad son dos partes que se integran, porque el oficio de ceramista tiene que ver conmigo y con mi parte interna, con lo que me sucede dentro, mientras que el oficio docente es mi parte comunitaria. No concibo mi vida sin relacionarme con los demás. Pero si tuviera que dejar alguna de las dos cosas, creo que dejaría la docencia y no el oficio de ceramista.

- ¿Podés llamarte artista, por hacer cerámica?
Yo no sé qué es ser artista, me suena como a postura, porque el arte es parte constitutiva del ser humano, si no desarrolla su parte artística es porque la tiene tapada. Pero leo y escucho a personas que se autodenominan artistas y no me siento como esas personas.
Pero, yo sé que hago arte, siento que hago arte. Pero no sé si soy artista.

- Bueno, la cerámica tiene un costado práctico, en la realización de tazas, platos, etc. pero, también hay esculturas y obras que no son utilitarias. ¿Lo ves así?
Bueno, el hombre moderno es un ser fragmentado que concibe las cosas como en parte así como rotula todo y tiene que definir todo, concibe que arte y utilitario no están unidos. Ahora bien, toda mi formación tiene que ver con el arte pre-colombino, donde el ser era más unido, único.
Para mí una cosa utilitaria tiene las mismas características de algo artístico. Para mí, un objeto utilitario, puede ser una obra de arte. Por otro lado hay cosas que son consideradas obras de arte que deberían ser tiradas a la basura. Una taza puede ser una obra de arte.

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- ¿Qué formación tenés, Marcela?

Bueno, soy profesora para la enseñanza primaria, fui maestra muchos años de mi vida. Pero llegó un momento en que sentí que me faltaba algo, que tenía que ver con hacer algo manualmente y creí que tenía que ver con la ikebana o cosas así. Fue una búsqueda bastante angustiante, hasta que un día me encontré con el barro y para mí fue como un nacimiento, yo nací de nuevo. Fue en un taller de una profe de Trenque Lauquen, que se llama Paki Piñero, que enseñaba a hacer piezas con la técnica indígena, donde se usan muy pocos materiales y se respeta el método que usaron ellos y a partir de allí, bueno, fue todo investigación, de dónde venían esas piezas, lo que nos llevó a la cosmovisión de los ceramistas indígenas y verdaderamente, me he nutrido de eso. Seis años trabajé en eso.

- ¿Qué opinión te merece el hecho de que últimamente haya crecido tanto la cerámica en Santa Rosa, en lo que hace a talleres y alumnos?
En principio, creo que como terapia de relajación y de encuentro con uno mismo, funciona muy bien. A veces, la pieza que uno trabaja funciona como un hijo, entonces si estás tomando una porción de algo que viene directamente de la tierra y estás haciendo algo que después adquiere vida propia, es casi como tener hijos. Creo que ésto de crear que es lo contrario de destruir en una sociedad tan destructiva tiene algo de muy bueno.
Pero con respecto a la cantidad de ceramistas , recién ahora yo veo que hay muchos, ya que los de la primera época nos son muchos, Malena Lizárraga, Pichona Funaro. Me parece que son los que sembraron y bueno, a partir de la Escuela de Cerámica del Centro Municipal de Cultura, también ha habido más apertura y más gente que se ha llegado a la cerámica.

- ¿Es una actividad cara la cerámica?
Dependiendo de lo que uses, podés hacer que no sea una actividad onerosa, aunque los esmaltes, los óxidos, los elementos de la cerámica más moderna, sí, son caros. Pero si recogés artesanalmente la arcilla y buscás un lugar donde puedas hornearla, digamos , un horno de leña, entonces, no es tan caro. Pero, eso sí, lleva mucho tiempo.

- La última, una pregunta del periodismo de los sesenta, un poco antigua como pregunta, ja, ¿Te sentís realizada con la cerámica?
Síiii, sí, sí , me encanta que me lo preguntes, creí que nunca se lo iba a poder decir a nadie. Estoy agradecida, porque realmente, aunque no sé si alcanza la plenitud en algún momento de la vida, yo me siento completa y experimento muchos momentos de felicidad cuando estoy con el barro trabajando o haciendo una quema, llenándome de humo. Sí me siento completa.

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