sábado 18 de noviembre del 2017

Las XV de Telón

En nuestra nóvel sección presentamos un intercambio con el músico Hernán Basso

Proponemos que los lectores de Telón Pampeano puedan interactuar imaginariamente con los artistas, hacedores culturales y personas relacionadas con las artes y el espectáculo. A la vez también se pretende que con este sondeo los propios entrevistados miren hacia adentro y encuentren rasgos de su personalidad y de su trabajo que están ahí, pero que no asoman a simple vista. Es por ello que homenajeamos con esta sección al imbatible “Cuestionario de Proust”, apropiándolo a la temática y los personajes que nos interesan, para que conozcan facetas guardadas, para que confirmen suposiciones y/o para que se entretengan con las respuestas.

Hernán Basso es un ser inusual. Intenso, obsesivo, apasionado, los conceptos le brotan a borbotones cuando activa el play en su cabeza. Esquemático en el buen sentido de la palabra, siempre busca dar una estructura y un marco teórico a lo que dice; cuando habla y cuando toca. Nada parece improvisado, excepto cuando llega el momento del solo. Racionalmente raro para ser músico aquí. Hernán Basso es un tipo inquieto, en todos los sentidos.

Es profesor de música. Empezó a tocar el bajo a los 14 años, casi por accidente, si bien ya había estudiado piano como otros estudian inglés o van a básquet. Tiempo después funda la banda de hip hop-rock Rey Momo junto a Juan Manuel “Corcho” Giménez e Inti Di Nápoli.

Es multi instrumentista, porque si bien comenzó con el bajo, también ejecuta piano, guitarra, bandoneón, un contrabajo más grande que él y casi cualquier cosa que le pase cerca.

Estudió música en la Universidad Nacional de La Plata, donde se empapó de los grandes maestros: John Cage, Bela Bartok, Igor Stravinsky; pero fue la Escuela de Jazz de la ciudad de las diagonales lo que detonó su destino: como todo bajista que se precie de tal, ya conocía a Jaco Pastorius. Rock, música de fusión, bajo eléctrico, escuela de Berkley... perfecto, todo bien, de cabeza al mundo del jazz. Pero como tantas veces –muchas- un Piazzolla se te puede cruzar en el camino...

Ha integrado –además de rock- grupos de jazz, tango, ritmos afroamericanos varios y muy recientemente se dio el gran gusto de grabar su primer disco solista en ION -uno de los estudios más legendarios y prestigiosos de Latinoamérica-, y que muy acertadamente llamó “Rompecabezas”.

Comanda la Escuela Municipal de Música y paralelamente organiza y brinda clínicas, encuentros y toda otra forma de estrechar lazos con quienes atesoran la profesión.

1. ¿Cuál es la rama en la que mejor se desenvuelve? ¿Por qué?

La música. Me apasiona desde muy pequeño y me he dedicado toda la vida a estudiarla, en un principio como un hobbie, que se transformó en mi profesión, sea enseñando, componiendo o sesionando.

2. ¿Y cuál la que más lo intriga y le gustaría participar?

Hace poco tiempo descubrí el dibujo, me intriga mucho, así es que estoy en pleno proceso de aprendizaje, disfrutando muchísimo.

3. ¿Qué es lo que debe transmitir un artista?

Es complejo responder esta pregunta, sobre todo porque hay que hacerlo en lenguajes que pueden resultar abstractos; pero diría que en mi caso trato de transmitir sensaciones, y sí creo que tenemos que ser viscerales por sobre todas las cosas para poder vincularnos con la audiencia de la manera más sincera posible.

4. ¿Quién o quiénes son sus predilectos?

El referente más importante para mi es Astor Piazzolla. Pero son muchos los predilectos, por ejemplo Erik Satie, Claude Debussy o en el jazz Miles Davis y Chet Baker. También me gustan mucho ciertos cantautores como Jorge Drexler, Lisandro Aristimuño...

5. Fuera del Arte y la Cultura ¿cuál es su actividad fetiche?

¡El tenis! Definitivamente es lo que más me gusta.

6. Si pudiera cambiar algo ¿qué sería?

Bueno capaz que viéndolo desde la perspectiva que da el tiempo, me hubiese gustado haber tenido mayor dedicación al estudio y la investigación… Muchas cosas más supongo; pero hoy prefiero aceptar de buena manera mis decisiones de vida.

7. ¿En qué época le gustaría vivir?

¡En el siglo XIX! En pleno romanticismo

8. ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

En lo profesional... diría que poder haber grabado y editado mi música.

9. ¿Qué cosas lo inspiran o lo ponen en positivo?

Me motiva mucho escuchar grandes compositores o músicos con lenguajes muy personales. También poder compartir conciertos con gente que toque con mucho nivel, no solo técnico sino emocional y de interacción.

10. ¿Y cuáles logran el efecto contrario?

El estancamiento que puede producir una ciudad pequeña como la nuestra en materia cultural.

11. ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Eso mejor se lo dejo a los demás.

12. ¿Cuáles son sus virtudes?

La reflexión, el análisis personal, y el ser un generador de proyectos que brinden algún espacio… a colegas o alumnos.

13. ¿A qué personalidad le gustaría parecerse?

La verdad que a ninguna en particular, pero por supuesto que admiro a muchas personas, líderes políticos, artistas creadores, deportistas…

14. ¿Por qué cosa dejaría todo?

No lo sé,…tal vez por alguna razón fuerte de salud.

15. ¿Cuál es el lema que sustenta su existencia?

¡Dormir la mayor cantidad de horas posible!... y además de eso, tratar de conocerme y sincerarme lo más posible en mi esencia como persona.

(La imagen que ilustra la nota es de Dagna Faidutti)