viernes 24 de noviembre del 2017

Con la obra en el cuerpo

En una nueva entrega de las XV de Telón nuestra invitada es Mariana Roseró, dueña de una asombrosa dualidad discursiva a la vez que una pieza dramática en sí misma. ¿Una obra encerrada en un cuerpo? ¿Las mil caras de una personalidad? ¿Persona o personaje? Un enigma.

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La idea es hacer interactuar a los artistas, hacedores culturales y personas relacionadas con las artes y el espectáculo, con los lectores de Telón Pampeano. A la vez también se pretende que con este sondeo los propios consultados “descubran” rasgos de su personalidad y de su trabajo que quizás estaban un poco más abajo de la superficie. Es por ello que homenajeamos con esta sección al imbatible “Cuestionario de Proust”, aggiornándolo a la temática y los personajes que nos interesa, para que conozcan facetas guardadas, para que confirmen suposiciones y/o para que se entretengan con las respuestas.

Mariana Roseró parece pertenecer a otra época. Su imagen, su forma de hablar y hasta sus movimientos corporales remiten a un tiempo precedente, en el que el leguaje del cuerpo era primordial. Claro, es actriz. Logra extrapolar la situación en la que se encuentra, hasta el mundo que pretende crear. Pero nunca todo es tan lineal y Roseró es –quizás sobre todo- enigma, también. Hasta inclusive a veces a su pesar; aunque esto nunca puede ser una afirmación completa, tratándose de apariencias, trasfondos, de interpretar un papel, actuar. Es “rara”, como extirpada de una película de David Lynch. ¿Es el típico caso en que el personaje se come a la persona? ¿o es la persona la que deglutió todos los personajes?

Mariana también es directora teatral, iluminadora, vestuarista y profesora de Letras. Hoy es nuestra entrevistada en la clásica sección Las XV de Telón.

1. ¿Cuál es la rama en la que mejor se desenvuelve? ¿Por qué?

La retórica. No sé bien por qué. Creo que porque no tengo que esforzarme.

2. ¿Y cuál la que más lo intriga y le gustaría participar?

La astronomía, porque me parece infinita e incomprensible.

3. ¿Qué es lo que debe transmitir un artista?

Un golpe, algo inesperado y a la vez irrefrenable. Como una ola. O varias olas del mar.

4. ¿Quién o quiénes son sus predilectos?

Rachel de Blade Runner. Roland Barthes. Borges. Miranda July. Murakami. Mc Iwan. Zizek. Jose Tomas. El Chino Laborde. Vivian Maier. Sodebergh. The Beatles. Fernando Cabrera. Idea Vilariño. Mi sobrino Imanol. Un perro que se murió y se llamaba King. Vanessa Ives.

5. Fuera del Arte y la Cultura ¿cuál es su actividad fetiche?

Hacer cosas en la tierra: sacar yuyos, poner plantas, regar.

6. Si pudiera cambiar algo ¿qué sería?

Que los libros sean gratis.

7. ¿En qué época le gustaría vivir?

Todas y teletransportarme.

8. ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

Aprender a hacer una increíble tortilla de papas.

9. ¿Qué cosas la inspiran o la ponen en positivo?

El sol, el viento, el mar, las plantas, una buena obra de teatro. Un disco de Charly García.

10. ¿Y cuáles logran el efecto contrario?

Ciudad Juárez. Macri. La escuela argentina. La televisión argentina. Una mala obra de teatro.

11. ¿Cómo le gustaría que la recuerden?

Con un cactus de flores de un solo día.

12. ¿Cuáles son sus virtudes?

Manejar y no quejarme aunque esté cansada de hacerlo. Cortar cerámicos.

13. ¿A qué personalidad le gustaría parecerse?

A David Bowie o Silvina Ocampo. O a Vanessa Ives.

14. ¿Por qué cosa dejaría todo?

Por nada.

15. ¿Cuál es el lema que sustenta su existencia?

Winter is coming.

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Mariana Roseró estaba destinada al escenario: comenzó a estudiar actuación desde temprana edad en el Taller de teatro del Colegio Nacional de San Fernando del Valle de Catamarca; continuó en Santa Rosa, en la desaparecida Cooperativa de Arte (CoArte) con Pedro Di Nardo. Entre sus maestros se cuentan Laura Yusem, Rubén Schumacher, Patricia Gilmour, Paco Giménez, Silvio Lang y Víctor Arrojo, con quien además estudió dirección teatral. Realizó estudios de danza contemporánea con Andrea Servera y Ana Badillo; y técnica vocal con Sylvia Zabszuk.

Se perfeccionó en entrenamiento actoral con la troupe de L’épée de bois de París; asistió a la cátedra de teatro contemporáneo en La Sorbonne Nouvelle Paris IV, con el profesor George Banu. Asistió a los seminarios “Lógicas de representación teatral”, de José Luis Valenzuela y “Puesta en escena con dramaturgia del actor”, de María de los Ángeles González, Seminario de Dirección con Luciano Dalprato y Seminario de Iluminación con Leandra Rodríguez. Seminario de Dirección y puesta en escena con Adrián Canale.

Con el Grupo Teatro Hybris, su primer amor, participó en las obras: “Lo que no se dice”, de Tennessee Williams; “Lady Aoi”, de Yukio Mishima; “Cámara Gesell”, de Daniel Veronese; “El nene”, adaptación del relato homónimo de Susan Sontag; “Ofelia”; “Tres mudas para un perchero”; “Andamos como sonámbulos en una tierra de abismos”; “Luisa”, de Daniel Veronese para la 8º Fête théâtrale de Paris 3; “Ad Astra”, montaje escénico sobre textos de Haroldo Conti.

Realizó las performances literarias “Palabras con el Che”; “Juego de Damas” para el Centro de Interpretación del Sacromonte, Grananda (España).
Ha dictado talleres de teatro para adolescentes en la CPE de Santa Rosa, Sala ATTP, Municipalidad de Toay y Macachín, para adultos mayores en Doblas y Macachín y para personas con capacidades diferentes en el Centro de Día de Macachín.