miércoles 22 de noviembre del 2017

Resistir la historia oficial desde el Arte

En este nuevo capítulo de la sección consagrada a conocer el trasfondo de las obras de arte visuales hoy conversamos con Miguel García.

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Miguel García es artista plástico y arquitecto, pero antes que nada es un militante de la “cultura”, comprometido con la puesta en valor del campo popular y el rescate de los pueblos originarios, “los que perdieron”. Piensa –y hasta habla- de manera colectiva, dice “nosotros”, “nuestros”, y durante su trayectoria ha sido un gran formador de grupos de trabajo. Pero en esta nota vamos a hablar exclusivamente del hombre solo frente a la hoja en blanco. O al menos lo intentaremos, porque en el universo de Miguel García los trayectos se cruzan –afortunadamente- con anécdotas y personajes fuera de serie. Vengan, pasen detrás del bastidor a ver qué hay Tras La Obra. Foto de la portada: "Lanceros de Pincés".

¿En la Pintura, como se alimentaron sus procesos creativos?

Empecé a pintar al óleo en el Seminario, en 1966. En el ‘68 realicé una muestra junto con Ricardo Nervi en Eduardo Castex, La Pampa.

En 1972 en La Plata, con Tomás Yebra y Marcelo Vernet entre otros, formamos el Grupo Pictórico “Tabaré”, pintura testimonial y militante. Hicimos murales y muestras sobre héroes y episodios de nuestra historia dentro de la visual revisionista. Retratamos a los protagonistas de las transformaciones sociales del campo nacional: Güemes, Dorrego, los caudillos federales, Rosas, Irigoyen, Perón. Y, remitiéndonos a los orígenes, apareció la reivindicación de la Raza vencida, ranqueles, tehuelches y mapuches… Esta etapa tuvo que ver con una concepción social y política, donde en realidad nuestra vida tenía un sentido militante.

Tiempo después, ya en Democracia y establecido aquí en Santa Rosa, aparecen pinturas con paisajes y personajes que fueron parte, en muchos casos, de un rescate y recreación de las tareas de conservación y revalorización del patrimonio arquitectónico realizado desde la Subsecretaría de Cultura de la Provincia entre los años 1988 a 2008. O sea que la pintura en este caso reforzaba las tareas de arquitectura.

¿Qué técnica utiliza en su trabajo y por qué?

Tanto en los rostros como en paisajes y hechos, me interesa la energía básica que transmiten. Hay un núcleo expresivo y el resto de la pintura es complementaria. Tiene que ver muchas veces con un croquis. Poder captar lo que la situación transmite como sensación y mensaje y enfatizarlo. Es lo que en su momento se llamó “Expresionismo”, o sea que predomina la expresión o visión interna del artista.

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(Campamento de indios amigos)

¿Qué fue lo que definió su vocación?

Con la pintura lo primero que me motivó fue la lejanía y extrañar los lugares y la gente de la infancia.

Luego, desde muy jóvenes a principios de los ‘70, variados grupos fuimos moviéndonos hacia el arte popular.

Me motivó tempranamente el tema de los pueblos originarios. Esa historia poco relatada de los vencidos.

Con la pintura pude poner en evidencia estos momentos en un paisaje, el nuestro.

Pasado el tiempo, esto se fue transformando en un modo de rescate de lugares, costumbres, edificios y personajes de la pampa, que es lo que hago actualmente con la pintura, sin que haya un corte con los primeros tiempos y la actitud transformadora.

¿Fusiona usted su disciplina con alguna otra manifestación del arte o la cultura?

Con la arquitectura pretendo -de alguna manera- expresar algo de nuestro paisaje en el uso de las formas, los colores, texturas, las transparencias y ejes de expansión de las casas y edificios, que dan continuidad al paisaje.

De ese modo trato de conectar la arquitectura con la plástica y la pintura en cuanto al rescate de elementos físicos de nuestro lugar.

En la arquitectura intervienen otros factores básicos como el buen funcionamiento del edificio: el tema estructural, lo económico, reglamentaciones y pautas culturales que a veces no van en línea con algunas formas que se pueden desarrollar con la pintura, pero es interesante iniciar también como arquitecto una búsqueda plástica propia que se emparente en nuestro caso con la llanura, el monte, los médanos...

Tuve muchas experiencias interesantes sobre cómo trabajar una arquitectura que tenga que ver con nosotros. Con el arquitecto Clorindo Testa, y coincidiendo con una intención personal de él, realizamos un proyecto teniendo en cuenta formas arquitectónicas neo plasticistas sobre animales prehistóricos y elementos propios de las zonas, con lo que fuimos dando forma al edificio de la Biblioteca de la Cámara de Diputados en el Centro Cívico (Santa Rosa, La Pampa, n.d.a.), que se asemeja a un gliptodonte o una mulita gigante. También en el Centro Cultural de Realicó pude traducir en su fachada como un gran elefante o una imagen de gran animal en movimiento. Desde esta óptica he trabajado bastante el tema de los médanos, los colores, las lejanías y las formas del monte.

 

(Cacique puelche Ñancufil Calderón)

¿Qué significa para usted el arte?

Siento que el arte es una herramienta y un motor que se instala y crece en el alma de las personas y los pueblos para permitir sintetizar y desarrollar su Cultura.

El Arte tiene un sentido esencial. Puede hacer trascender al individuo y a las comunidades, y a la vez posee un sentido de resistencia.

¿Cómo reaccionan hoy los artistas pampeanos, envueltos en la posverdad y las reglas del mercado?

Los artistas deberían expresar las síntesis culturales de la sociedad en que viven. Yupanqui se pasó su vida describiendo el paisaje y la idiosincrasia del pueblo.

En la Pampa los artistas, poetas y cantores invocan al río robado.

La revalorización de los pueblos originarios, el cuidado del medio ambiente, el respeto a los Derechos Humanos, la Democracia, son algunas de las consignas que están incorporadas como Pautas Culturales, asumidas por la población.

El Arte de una u otra manera trata de expresar esas síntesis culturales que realiza el pueblo y le da, en cada caso, una interpretación.

Estas obras de los artistas populares son parte de la batalla cultural que se lleva adelante hoy frente a la extranjerización y el coloniaje, impuesta por los multimedios y un plan económico de exclusión.

Esta cultura del saqueo responde al dominio del poder concentrado y cuya manifestación es el elitismo, el individualismo y la competencia, donde el uso de la técnica está puesta al servicio de esos intereses.

Esta contradicción planteada es un gran desafío para los artistas en este momento.

Por eso decíamos al principio que el Arte a la vez que es una herramienta para avanzar y producir nuevas síntesis culturales, tiene un sentido de Resistencia.

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(Biblioteca de la Cámara de Diputados de La Pampa)