sábado 23 de junio del 2018

Un martillazo tanguero

Comenzó en la actividad casi por casulidad y hoy es una de las principales impulsoras del "tango social" en la ciudad. Tanto que transformó el arte de bailar en el motor de su cotidianeidad, de su vida diaria. Es Ana Dubié nuestra invitada a Las XV de Telón.

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Hoy, es Ana Dubié la que nos cuenta cómo su pasión por el tango impregna todas las áreas de su vida. Es bailarina, docente e impulsora del tango en Santa Rosa. “No puede haber tibiezas a la hora de comprometerse, de encarar un proyecto, de entrar a la pista. Hay que darlo todo”, dice.

Ana es estudiante de Historia y una de las principales gestoras de la milonga en la Universidad Nacional de La Pampa, donde dicta talleres de Tango Social. Participó de la organización del Festival Nacional de Tango “Nido Gaucho”, el “Chocolate Milonguero”, los viernes de tango en la Plaza San Martín y “Milonga Sur”, iniciativas destinadas a públicos de todas las edades, que han ido contribuyendo a renovar los salones de baile, para que volvieron a poblarse, y en algunos casos, con una camada de jóvenes ávidos por bailar.

Cuando le preguntamos cómo fueron sus inicios en el tango nos cuenta que fue algo más bien fortuito, no tiene una respuesta anecdótica ni nada relacionado con una tradición familiar. “Desde que empecé la Universidad estoy atenta a las actividades culturales que propone Cultura y Extensión y hace unos cuatro años abrieron un taller de tango. Ahí me metí sin saber muy bien de qué se trataba. Más tarde, el grupo me llevó a la milonga de sopetón y ahí entendí todo. No falté nunca más.

Así que primero empecé con las clases de baile y luego comprendí que me gustaba sobretodo el tango social, que es improvisado y se baila para adentro, no para mostrar o hacer coreografías. En ese camino me encontré con personas inquietas que, además de milonguear, se mueven para crear espacios de encuentro, traer docentes y organizar capacitaciones, como por ejemplo el Dani Ubaldegaray. Gracias a ellxs me involucré en proyectos hermosos como el Festival Nido gaucho y los viernes de tango en la Plaza San Martín.

Cuando empecé a ir a la milonga me di cuenta que había poquita gente joven, pero no se trataba del remanido cliché de que el tango es cosa de viejos porque en otros lugares del país donde hay más tradición tanguera la juventud tiene una presencia notoria. Entonces a mediados del 2015 presenté un proyecto a la Universidad para hacer un taller de tango social y esa es una de las cosas más hermosas que me pasó en la vida. En ese grupo encontré aliados para tomar clases y practicar, cómplices de milonga y también amigas. Compartimos el mismo entusiasmo para encarar proyectos y somos muy soñadores.” agrega. Hoy, se confía a las XV de Telón:

1. ¿Cuál es la rama en la que mejor se desenvuelve? ¿Por qué?
La desenvoltura nunca fue mi fuerte, la vida social me cuesta horrores. Pero hace un tiempo encontré en el baile del tango un lenguaje que me ayuda a decir y a relacionarme.

2. ¿Y cuál la que más le intriga y en la que le gustaría participar?
El baile y la cultura del tango me intriga cada vez más y me gustaría meterme de lleno en eso, acá hay muchísimo por hacer, aprender y crecer. También me gusta la danza creativa- danza terapia.

3. ¿Qué es lo que debe transmitir un artista?
Un martillazo.

4. ¿Quién o quiénes son sus predilectos?
Leonardo Favio. Lucrecia Martel. Troilo. Juan Gelman. Buffy, la cazavampiros. Cucuza Castiello. Juani de Pian. Rodrigo. Eduardo Galeano. Eladia Cordoba. Gustavo Dudamel. Mi sobrina Ámbar.

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5. Fuera del Arte y la Cultura ¿cuál es su actividad fetiche?
Dormir la siesta. O mejor, leer, para luego dormir la siesta.

6. Si pudiera cambiar algo ¿qué sería?
El hecho de que me voy a morir. Quisiera ser inmortal.

7. ¿En qué época le gustaría vivir?
En un futuro donde haya triunfado la revolución feminista.

8. ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?
Cuando invito o me invitan a bailar estoy en la búsqueda de conectar en el abrazo con mi compañera o compañero, y con la música, y con todo el grupo humano que baila en ese momento en esa pista. Y cuando sucede, sucede la magia.
También me gusta poder trabajar en los espacios de enseñanza-aprendizaje esa búsqueda de un abrazo genuino, de un estar con el otro. Y verles en ese trance en la pista me ha emocionado mucho.

9. ¿Qué cosas la inspiran o la ponen en positivo?
Bailar. La lluvia. La ducha. Enamorarme. Escuchar a Darío Sztajnszrajber en la radio. Cuando sintonizo con la parte más sensible y creativa de mi ciclo menstrual. Leer un poema que me gusta en voz alta. La emoción de juntarnos entre amigues a cambiar el mundo.

10. ¿Y cuáles logran el efecto contrario?
Tener que lidiar con mis malhumores y berrinches.
Cuando la pista es agarradora y no podés pivotear.

11. ¿Cómo le gustaría que la recordasen?
¡Como milonguera de ley!

12. ¿Cuáles son sus virtudes?
Me entusiasmo fácilmente en labores improductivas del tipo amontonar papelitos con anotaciones, doblar bolsas de plástico, sacarle punta a los lápices de colores, reordenar cajones, etc.
Siempre soy la que lleva menos equipaje.

13. ¿A qué personalidad le gustaría parecerse?
A ninguna. Ya hay muchas Anas para explorar y transitar.

14. ¿Por qué cosa dejaría todo?
Por cualquier cosa que yo sienta que vale la pena.

15. ¿Cuál es el lema que sustenta su existencia?
No puede haber tibiezas a la hora de comprometerse, de encarar un proyecto, de entrar a la pista. Hay que darlo todo.