sábado 15 de diciembre del 2018

El chico de los discos

En una nueva entrega de Las XV de Telón el melómano Fede Miravalle nos explica su fascinación por la radio y el arte de escuchar (y disfrutar) de la música.

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La idea es hacer interactuar a los artistas, hacedores culturales y personas relacionadas con las artes y el espectáculo, con los lectores de Telón Pampeano. A la vez también se pretende que con este sondeo los propios consultados “descubran” rasgos de su personalidad y de su trabajo que quizás estaban un poco más abajo de la superficie. Es por ello que homenajeamos con esta sección al imbatible “Cuestionario de Proust”, aggiornándolo a la temática y los personajes que nos interesan, para que conozcan facetas guardadas, para que confirmen suposiciones y/o para que se entretengan con las respuestas.

Se discute si la melomanía es un trastorno o una pasión. Médicos, literatos, científicos de diversa índole, versados opinólogos y hasta filósofos de redes sociales han ensayados sus tesis acerca de esta “pasión desmedida” por la música.

El melómano no repara en cuestiones cronológicas, ni monetarias, ni siquiera sociales; su amor desmesurado y –para la mayoría- inexplicable no resiste barrera alguna. Pero a no confundir, un melómano no es alguien al que solamente le gusta la música. Es, en cierta forma, un estudioso, un metódico, un obsesivo de ella: años de edición, integrantes de tal disco, estudio en el que se grabó, ingeniero de sonido, productores, raíces, influencias, paralelismos entre artistas, repercusión en medios, rankings, progresión de los músicos, sitios de los shows...   

El primer melómano fue Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, 26 de abril de 1889 - Cambridge, 29 de abril de 1951), un filósofo, matemático, lingüista y lógico austríaco que desarrolló su fascinación en torno a Félix Mendelssohn, a través de su libro “Cultura y Valor”, en el que desmenuzaba vida y obra.

Un poco más acá en el tiempo, en Santa Rosa, La Pampa, Argentina, un sujeto aparentemente normal y corriente, un púber entrando en la juventud, se reunía con un grupo de amigos alternativamente en cada casa a escuchar discos. Comenzaba, de esta forma, a desarrollar esta “enfermedad” de la que hablamos, justo en la década de 1980 cuando el aluvión de la new wave, el post punk y el rock alternativo se plantaba en el espectro, cooptando las mentes de miles y miles de jóvenes, para siempre.

Pero desde el 2014, la cosa pasó a mayores: nuestro hombre, Federico Miravalle, comanda “10 Canciones”, un ciclo que se emite por Radio Nacional.

“Soy Fede Miravalle, papá de tres varones, publicista hincha de Boca, tengo un programa de Radio “10 Canciones” por Radio Nacional Santa Rosa, que ya lleva 4 temporadas. Me encanta comprar (y usar; no ocupar vitrinas) discos de vinilo. Además ocasionalmente musicalizo fiestas o eventos puntuales “, se presenta.

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1. ¿Cuál es la rama en la que mejor se desenvuelve? ¿Por qué?.

Definitivamente no lo sé, sólo decir que la que me genera más placer es hacer radio. Tengo mucho por aprender, pero siento que me conecto mucho, sobre todo cuando soy yo, ja!

2. ¿Y cuál la que más lo intriga y le gustaría participar?

La música hecha con máquinas, definitivamente. No sé por dónde empezar, ¡son muchos cables!. Pero estoy viendo bandas que me maravillan, que generan texturas increíbles, alejándose del formato guitarra/bajo/batería. Definitivamente quisiera estar en esa escena.

3. ¿Qué es lo que debe transmitir un artista?

No me sirve el artista que no se esfuerza por impactar a los demás, ese ego gigante que dice “este soy yo, tomalo o dejalo”. Bueno, yo lo dejo. Por eso me encanta la canción pop, puedo rescatar de ella unas líneas de las letras, un riff o una producción impecable. Por ejemplo, puedo respetar una trayectoria independiente como la de “El mató a un policía motorizado”, pero sólo a partir de su último disco “la síntesis O’connor” -y de cómo está grabado ese disco- los admiro.

4. ¿Quién o quiénes son sus predilectos?

Estoy leyendo a Nick Hornby, autor de “Alta Fidelidad”. En su libro “31 canciones”, donde desmenuza sus sentimientos al escuchar esa exacta cantidad de canciones, puedo encontrar párrafos que hablan de mí. Prefiero la canción al intérprete o al creador. Eso significa tener entre mis preferencias un abanico de canciones maravillosas de artistas francamente impresentables. Prefiero más las canciones que los artistas.

5. Fuera del Arte y la Cultura ¿cuál es su actividad fetiche?

Diría que viajar, me falta taaaaanto por conocer.... Pero sí disfruto mucho hacerlo, y me encuentro fascinado con cualquier cosa que sea diferente de mi lugar de origen. Mi lugar preferido son los supermercados extranjeros ja!.

6. Si pudiera cambiar algo ¿qué sería?

Cuanto más viejo me pongo, más convencido de que en el mundo lo mejor sería barajar y dar de nuevo. Por cada avance hay más retroceso. El mundo tiene trampas como la energía o la pobreza, definitivamente. Cabe destacar que esta pregunta es la que más me ha costado responder, a veces me abruma el sólo pensarlo.

7. ¿En qué época le gustaría vivir?

El ejercicio sería… si no puedo elegir lugar, el presente está más que bien. Ahora si me dan a elegir lugar y época, estaría en Londres recibiendo la música de unos ignotos isleños como Tosh y Marley. ¡O trabajar en Motown Records!

8. ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

No ha sido ser padre per sé, pero mis mayores satisfacciones vienen de logros, frases, o actitudes de mis hijos, que demuestran una forma de pensar como sujetos independientes.

Igualmente no hay un Top of the Tops. Un amigo me planteó una consigna genial. “Cada cosa que hacés, te agrega (o te saca) 6 meses de vida”. La búsqueda de la “mayor satisfacción” debe girar en torno a varias satisfacciones menos pretensiosas de ocupar el puesto N° 1 del ránking.

9. ¿Qué cosas lo inspiran o lo ponen en positivo?

Conocer un artista nuevo, no sólo sus canciones, conocer su origen, su lugar, y tratar de conectar su música con el ambiente geográfico. Aunque a veces me angustia no poder dimensionar la cantidad de artistas nuevos que aparecen, ese ejercicio me encanta.

10. ¿Y cuáles logran el efecto contrario?

Mmmmmm, odio cuando un actor/actriz de cine interpreta un papel que no me gusta. Automáticamente pienso que lo hizo sólo por dinero, aunque me equivoque. Es un trabajo y hay que respetarlo. Lo mismo con un músico.

11. ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Como un muy buen amigo, aunque en mis planes figure asistir a todos los funerales de ellos.

12. ¿Cuáles son sus virtudes? Si pudiera hacerlo ¿qué cosa de su pasado cambiaría?

Es muy difícil reconocer las propias virtudes, parecería un ejercicio de ego. Pero realmente pienso que podés encontrar en mí un interesante nivel de empatía. De mi pasado cambiaría mis reacciones ante cosas que me sucedieron. Hubiera preferido que simplemente no hayan ocurrido.

13. ¿A qué personalidad le gustaría parecerse?

Tendría que divorciar la producción de la persona en sí. Porque amaría tocar la guitarra como Cerati pero no tengo idea de cómo sería su vida fuera del escenario. El personaje más armónico en esa dimensión parecería ser Luis Alberto Spinetta, ahí me anoto.

14. ¿Por qué cosa dejaría todo?

Creo que lo sabe mi psicólogo y todavía no me lo dijo, estoy esperando la devolución de él je!, porque todavía no ha ocurrido algo que me haya generado esa tensión de elegirlo sin importar consecuencias.

15. ¿Cuál es el lema que sustenta su existencia?

¿Una síntesis para tomar como norte de mi vida? Sería increíble, ahorraría mucho tiempo. Imposible pensar en uno. Ahora bien, como parte de la sociedad, y sin etiquetas partidarias de corto plazo, me encantaría que todos hagamos carne el “La Patria es el otro”. Esa es una genial síntesis para salir adelante.