lunes 21 de octubre del 2019

DE OTRO POZO

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Outlander, una historia de amor que reivindica el matrimonio

* Por Gisela Colombo

“Outlander” es una serie de televisión que ha calcado casi idéntica la ficción literaria de Diana Gabaldón, que lleva el mismo nombre. La escritora norteamericana construyó un best seller difícil de igualar en atracción y en número de páginas. La historia desplegada no se agotó en uno, dos o tres libros, sino que va ya por lo que será su noveno título. Se trata de una especie de saga que relata la historia de Claire Beauchamp/Randall y el extraño fenómeno que la lleva a tocar una piedra prehistórica similar a las que forman esos círculos misteriosos como Stonhedge (“Craig Na Dun”, en este caso), y la hace aparecer doscientos años antes en el mismo sitio.

Claire es una mujer de unos veintisiete años, casada, que se ha desempeñado como enfermera de campaña durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez terminada la guerra, se reencuentra con su esposo Frank Randall, quien antes de asumir su cargo de profesor en Cambridge, le propone una nueva luna de miel. Ya en las Tierras Altas de Escocia, Claire visita Craig Na Dun y allí, inesperadamente, desaparece. Sin explicación mediante, la mujer sufre el pasaje desde 1945 hasta 1743.

La violencia del mundo cuasi feudal del siglo XVIII en esa región la somete inmediatamente a peligros y allí descubre un agresor que será el antagonista. Se trata de Black Jack Randall, un capitán de los “casacas rojas” ingleses, impiadoso, inmoral y hasta siniestro, que la perseguirá continuamente. Un grupo de escoceses la salvarán de sus manos y la llevarán consigo en sus expediciones sediciosas que van preparando un levantamiento contra la autoridad inglesa. Son los jacobitas que intentarán restaurar el trono católico en Inglaterra. La casa real escocesa aspirará a la Corona inglesa, y hombres salvajes y temibles como el grupo que rescata a Claire serán quienes se nos presenten como héroes fieles al Papa, católicos cuyo destino los convertirá en mártires.

Entre ellos, Jaimie Fraser, un guerrero joven, perseguido por la justicia, que encarna, también en su caso, Jack Randall. Una cuestión coyuntural obligará a Claire a casarse con Jaimie para salvar el pellejo y eso derivará, como no podía ser de otra manera, en el enamoramiento mutuo de los personajes, que contraen matrimonio y van a la cama mucho antes de reconocer siquiera que se gustan. El telón de fondo es el conflicto jacobita. La opresión de la cultura celta y católica emerge y nos suscita la mayor empatía. No faltan gaitas, tartanes, el idioma gaélico escocés y toda clase de tradiciones sepultadas bajo el poder de Inglaterra.

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No parece menor la procedencia de Diana Gabaldón, la escritora, pues detrás de este conflicto hay otro mucho más cercano a su sensibilidad. De ascendencia mejicana, la autora recrea en su obra un dolor similar aunque ocurrido del otro lado del océano y siglos después. Detrás de las desavenencias entre ingleses protestantes, que se ensañan contra un pueblo débil y leal a la Iglesia Romana, están los mejicanos de frontera y sus depredadores norteamericanos. Si los escoceses resisten intentando preservar sus raíces de la devastación inglesa en la ficción, en la realidad el avance de los “blancos” sobre los pueblos del “Lejano Oeste” mejicano es el tema. El drama que parecen haber vivido los ancestros de Gabaldón.

Los libros son atrapantes, la serie es imposible de dejar. Protagonizada por Caitriona Balfe, casi desconocida antes de interpretar a Claire y Sam Heughan, actor escocés que también debe su fama mundial a esta producción, el relato cumple con todos los requisitos necesarios para que el espectador muera de ansiedad en la espera de nuevas temporadas.

La reconstrucción histórica, una acción ágil y llena de peripecias, el ingrediente romántico y las escenas de sexo algo explícitas, pero hechas no sólo con el realismo que describe el libro, sino también con la delicadeza necesaria para no malograrlas, conceden efectividad al relato. La relación matrimonial entre los protagonistas elude muy bien el aburrimiento que suele asestar al espectador de ficciones románticas cuando la atracción cede a la consumación del amor. Tanto las escenas de amor como las peleas conyugales contribuyen a construir un vínculo creíble. La complicidad de esposos y la discusión equitativa acerca de todos los asuntos resaltan la igualdad entre los sexos, motivo de extrañamiento para el entorno del siglo XVIII, que le atribuye a Claire poderes mágicos también por ello. La serie, como la novela que le dio origen, terminan siendo una ponderación de la institución matrimonial.

El papel de la mujer no resulta un rol de subordinación, la autora y quienes adaptaron el guión proponen una unión en que los esposos tienen autonomía, poder sobre sí mismos, y desde allí negocian con la voluntad ajena. En varios episodios confrontan el pensar del siglo XVIII, con el espíritu de independencia femenina que trae Claire del futuro, (aunque no retrate exactamente la autonomía femenina de la década de 1940, de donde ella llega, sino más precisamente la nuestra).

Actualmente tres de las cuatro temporadas que se proyectaron ya están disponibles en Netflix y en Fox Premium.

La primera y la tercera son excelentes. El proceso en que ambos personajes se embarcan en una relación profunda y extraña, corre a la par del compromiso de resistencia contra el poder inglés. La segunda, que ocurre en tierra francesa es un espectáculo visual en sí mismo en virtud de la reconstrucción de París y su lujo absolutista. Los vestuarios suntuosos que se han destinado especialmente a Claire ofrecen un goce estético que equilibra un poco lo que le falta a esta temporada: la empatía. No sólo porque los protagonistas no sienten propio el sitio, los conflictos y las intrigas del mundo en que se mueven, sino porque la conexión romántica también se enfría un poco.

La tercera tiene una fuerza especial, por cuanto los esposos y amantes han permanecido separados veinte años y entonces se reencuentran.

Una cuarta temporada que ocurre ya en América del Norte es animada por otras guerras y por la instalación de los inmigrantes que han ido forjando la sociedad norteamericana. Actualmente, se está rodando la quinta temporada para felicidad de quienes se han tornado fanáticos de esta serie, entre quienes me cuento, sin lugar a dudas.