De otro pozo

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“Como agua para chocolate”

* Por Gisela Colombo

“Como agua para chocolate” es una novela mexicana de Laura Esquivel, homónima de la actriz argentina. Se trata de una escritora que ha cosechado gran éxito con este libro que fue traducido a treinta idiomas diferentes.

Pero aquello que la hizo más popular fue la película que el director y productor Alfonso Arau rodó, con el privilegio de que la misma Esquivel fuera la autora del guión.

Tanto la novela como la película constituyen uno de los mejores productos que ha dado el realismo mágico en literatura y en el séptimo arte respectivamente.

El realismo mágico, que concentró casi todos sus productos en tiempos del boom latinoamericano que se dio en las décadas del ‘60 y ‘70, no se circunscribió nunca a un periodo histórico o un movimiento literario. Como dijera Alejo Carpentier, autor cubano y estudioso intenso de la América hispana en lo que tiene de productos artísticos, “lo real maravilloso” es el modo más esencial de ser latinoamericano.

En él se mezclan las miradas de dos civilizaciones diferentes que chocan y se imbrican después de la Conquista hasta amalgamarse en una síntesis perfecta y mestiza. Esto no es sólo descubrible en el color de la piel, en los rasgos raciales. En cada creación artística de América es posible observar la transculturación. Así lo justifica el autor en un ensayo imperdible llamado “Lo barroco y lo real maravilloso”.

El novelista y músico cubano, que vivió mucho tiempo en Europa define esa especie de “surrealismo” vernáculo como la seña de identidad más marcada de la cultura americana. Y revela que el mismo principio asiste a cualquier creación de esa procedencia por más que no haya sido escrita en esas décadas de boom latinoamericano en las que escribieron García Márquez, Roa Bastos, Cortázar, y otros tantos realistas mágicos.

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Lo real maravilloso es ni más ni menos que un modo de ver la vida con cierto realismo, pero incluye ingredientes hiperbólicos que no podrían darse en la realidad exactamente, con ese tenor exagerado. Los imanes atraen metales, es una realidad; en Cien años de soledad de García Márquez, los gitanos transportan uno que hace desbandar a las ollas, los picaportes y los clavos de todas las casas para irse con ellos tras el imán.

La magia del observador, que tiene su impronta mítica propia de lo precolombino, se mezcla con la mirada prosaica española y da origen a productos geniales.

Uno de esos que surgieron en otras décadas es “Como agua para chocolate”. Cuenta el relato que Tita, tercera y última hija de una familia mexicana, cuya madre es viuda, debe cumplir la tradición de no casarse ni irse de la casa paterna porque su función en la vida es cuidar a su madre hasta el final.

El problema se suscita cuando Tita se enamora de Pedro y él acude a la casa a pedir su mano. La madre, que no se dejaba decir mamá, sino mami, haciendo gala de inflexibilidad, le niega el permiso, pero le ofrece a su hija del medio, Rosaura. Pedro acepta porque eso lo mantendrá cerca de Tita, de la que está profundamente enamorado.

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Ella, por su parte, fue criada por Nacha, la cocinera de la casa que fue enseñándole el arte de los sabores. La niña abraza esa vocación y pronto cocina para todos. Y donde ingresa el realismo mágico es precisamente allí. Cada vez que prevalece en la hermana menor una angustia la comida transmite a los comensales esa misma sensación. El mayor ejemplo es el banquete de boda entre Pedro y Rosaura, preparado en medio del llanto. A los postres todo el mundo llora y es sólo el primer paso de la intoxicación de la que son víctimas. Así, cuando Tita cocina las codornices con pétalos de rosa, secreto cedido por Nacha como arma afrodisíaca, no sólo suben la temperatura los amados, también su hermana Gertrudis se fuga con un militar que la lleva completamente desnuda y la deposita en un prostíbulo del que sale después para embarcarse en la lucha de la Revolución mexicana. Incluso recibirá el cargo de General también ella.

Con una estética bien mexicana y un lenguaje enriquecido por lo real maravilloso que caracteriza a la cultura latinoamericana, el film respeta el texto y logra el mismo efecto maravilloso que tiene el original. El film está disponible en algunas plataformas como Qubit, Pop Corn y You Tube. En noviembre del año pasado Netflix anunció que haría una serie a partir de la película, así que tendremos más para ver muy pronto, y mucho más para leer en las librerías.