martes 23 de abril del 2019

EL CONVERSATORIO

Haciéndose música.

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Componer como ir amalgamando en un bastidor imaginario cada pedazo de idea hasta formar la “obra”. A su vez se reescribe, en cierta forma, cuando se presenta, cada vez.

Jugar con las palabras para que nazcan poemas, como jugar con las notas para ver crecer canciones. En ese lúdico devenir se basa la composición musical, simplificando la ecuación. Es ese juego libre en el que cada creador se inventa las reglas. ¿De un poema hacia una melodía, o es la música –primero- la que marca el ritmo de la letra? ¿Cuándo intuir que “ya está”? ¿Qué hay de cierto en que una obra la termina el “público”?

En esta sección intentaremos conocer y entender el proceso creativo que antecede a las canciones, pero también a las interpretaciones; porque un “cantante” o un “intérprete” realiza una “dramaturgia” de la canción, le agrega su visión, su color, su opinión: le da una tonalidad que la hace irrepetible, la transforma, la empuja a la adultez, la embellece. O la condena.

Pretendemos decodificar estos interrogantes con nuestros creadores, entendidos por quienes escriben e interpretan música. No es el objetivo desentrañar el misterio de la creación, pero si intentar entender el proceso creativo como una mixtura de inspiración y trabajo. Es por eso que convocamos a músicos pampeanos o con raigambre aquí para que nos ayuden.

Germán Cenizo es compositor, guitarrista y profesor de música. Si bien en la actualidad cultiva el jazz, ha pasado por otros estilos musicales tan alejados –aparentemente- como el metal progresivo. A fines del 2016 presentó su disco debut en formato de quinteto, con todas composiciones originales. Ha participado de otras disciplinas del arte realizando la musicalización en vivo, como por ejemplo en un reciente seminario de danza “contact” llevado adelante por Virginia Baraybar. Mientras desarma las valijas en su flamante domicilio porteño, nos acompaña en este Conversatorio, a la vez que prepara un espectáculo a llevarse a cabo este sábado 5 de enero desde las 22 horas en Moka, en el cual desarrollará standars de jazz y música original.

¿Cómo empieza su afición a la música?

Comienza en la adolescencia, etapa en donde la música fue sumamente importante para mí, casi sin darme cuenta. En aquel momento conocí tremendos grupos de rock y siempre me incliné hacia las bandas de música metálica: guitarras distorsionadas y baterías súper poderosas me llamaban mucho la atención. Recuerdo mi primer cassette del grupo “Logos”, que lideraba Beto Zamarbide, y el guitarrista Miguel Roldán, ex V8, y un CD que el novio de mi hermana me hiper recomendó: en la portaba había dos tipos en el medio del océano mirándose por binoculares; era un disco del grupo Dream Theater. Cuando le di play no entendía absolutamente nada! Casi que lo archivé al disco y un tiempito más adelante insistí y pude aprender a escuchar y disfrutar de esas cosas raras que tocaban. A partir de ahí nace mi fanatismo por la música pesada progresiva y por esa manera de tocar que tenían esos tipos. Allí aparece la guitarra eléctrica para siempre y es donde comienzo a tocar en grupos, siendo el primero uno llamado “Mística”; luego participé un tiempo largo de ensayos y tocadas con el grupo “Lahira”, junto a Sebastián Tolve, mi querido amigo con el cual compartíamos horas de delirios metaleros, pero por sobre todo armábamos temas y aprendíamos a ordenarnos un poco en lo que respecta a componer música, arreglarla y ensayarla.

¡Una época muy linda llena de aprendizajes, sólo queríamos tocar todo el día!

¿El músico nace o se hace? ¿Por qué?

Para mí el músico se hace; se hace practicando música, escuchando y tocando. Transitando todo tipo de experiencias musicales, desde tocar una obra para piano solo hasta improvisar un solo en un quinteto de jazz moderno. Es cierto que hay personas que nacen con una re facilidad para manipular y jugar con el mundo de los sonidos... pero pienso que la construcción del mundo sonoro interno es muy particular, los estímulos que uno recibe cuando está en la panza. Las canciones que te canta o no tu mamá cuando tenés un añito o tres! En éste sentido -y en todos- para mí es construcción, consciente o inconsciente, pero construcción al fin.

¿Qué artistas han influido en su vida?

Los que han sido sinceros con su manera de proyectar su música. No sé... desde Bach, Iron Maiden, Miles Davis, Pat Metheny, hasta Liliana Herrero y Juan Falú, por nombrar sólo algunos. ¡Hay miles y me encantan todos! Cabe destacar que últimamente me gusta escuchar a los grupos que emprenden los músicos guitarristas que más admiro de jazz contemporáneo. Pero bueno, igual han influido grandes pianistas como ser Keith Jarret con su concierto “The Koln Concert”. Es una música increíble, pasar por la experiencia de escuchar todas esas emociones que al tipo le están pasando por dentro y las saca en forma de música ¡que belleza! Es más, me dan ganas ya de poner ese concierto ¡Lo voy a hacer! ¡Qué preciosura!

¿Las musas existen? ¿En dónde encuentra inspiración?

No sé si existen.. Es cierto que hay momentos en donde uno se siente más conectado con el sonido y más focalizado en la música que quiere expresar, hay momentos en donde la música sola aparece. Quizás en esos momentos sí aparecen. Pero es necesario agarrar las ideas de alguna manera para que no se escapen. Y es ahí en donde uno tiene que estar muy atento con el registro, luego el tema es darle forma y trabajar esas ideas seriamente y con el corazón, sino te diría que es mejor que se escapen; no hay peor cosa que escuchar música compuesta sin corazón.

La industria musical jamás hubiese imaginado hace algunos años que existirían “plataformas” donde publicar. ¿Qué hay de bueno y de malo en Internet para la música y los músicos?

Sí, me parece que lo malo es que la mayoría de la gente ya no compra discos físicos, el objeto. Al músico le cuesta horrores vender sus propias producciones fonográficas, pero pienso que es importante el objeto ya que es tu carta de presentación, es un momento de tu vida puesto ahí. Se puede tocar, mirar, leer y eso es lo lindo del objeto. A mí me encanta. Lo malo es que es muy caro y gastás muchísima plata en las réplicas y el packaging; a menos que se trabaje con una editorial para hacer el tiraje de copias. Con mi disco me pasó un poco eso, tuve que pagarlo todo de mi bolsillo y es mucho dinero. Suena contradictorio pero en éste momento no volvería a hacerlo porque es una plata que difícilmente recuperás (además de no tenerla jaja ). Precisamente porque la gente no compra discos.

Lo bueno de las plataformas digitales es que podés compartir tu música, la que nació en el medio de las cuatro paredes de tu casa, con el mundo. Eso es tremendo y es un paso que los músicos debemos dar. Pienso que en ese sentido podes lograr que escuchen más personas tu música y eso está buenísimo; es una herramienta nueva que hay que aprender a utilizarla. Por ejemplo ya en los festivales de jazz te piden un link en donde esté tu música en las plataformas. Es más fácil acceder al contenido fonográfico y está genial que sea así, por eso es importante que los músicos tanto de mi generación como los de generaciones anteriores puedan hacer uso de éstas herramientas. Que se yo.. ponés el nombre de un artista que se te ocurre en internet y te diría que casi el acceso es inmediato a toda su discografía y obra musical. Y eso es importante, el canal de difusión es instantáneo.

¿Cuáles son sus retos profesionales más inmediatos?

En este momento estoy adaptándome a una nueva ciudad, ya que resido en Buenos Aires.

Mis retos más inmediatos tienen que ver en primer lugar con estudiar para tocar mejor la guitarra y poder expresarme con mayor libertad. Y con mucha tranquilidad espero proyectar música nueva en donde pueda tocar mis composiciones y lo que me gusta; aún no sé si en formato de trío, cuarteto o quinteto, pero, la verdad, no me preocupa demasiado. Ya habrá tiempo de pensar en eso.

Describa el proceso creativo que desarrolla para llegar a una obra

Como decía anteriormente, a veces, en el mejor de los casos, las ideas aparecen casi redondeadas y siempre por secciones. Generalmente primero aparecen las melodías y luego se armonizan con sus acordes respectivos; al principio no escribo nada en papel. Grabo con mi celular y luego retomo las ideas. Cuando siento que algo me gusta y necesito que no se me escape trabajo sobre ello y lo grabo. Luego, ahí sí: agarro el lápiz y el papel y empiezo a escribir en música las ideas; siempre sé que es un borrador por lo tanto a veces tacho cosas, cambio algún acorde... ese tipo de cosas.

En otras ocasiones el proceso es al revés y de las armonías que por ejemplo me pongo a estudiar, salen cosas, grabo y después escribo. En ese sentido el proceso es el mismo.

A veces de un motivo sale un tema. En todos los casos siempre es tocando ya sea el piano, o la guitarra, jugando y manipulando los sonidos.

Una vez que tengo la música escrita y el tema que se que puede funcionar, paso a escribirlo todo con absoluta prolijidad en un editor de partituras en la computadora. En el caso del disco “La Quietud” a las partes luego las arreglaba también en este editor y exportaba la correspondiente partitura a cada músico. En el medio, a algunos temas, volvía a revisarlo cuando veíamos que algo no funcionaba o que algo podía funcionar mejor, y reescribía la parte correspondiente.

En ese sentido mis amigos músicos que grabaron La Quietud me tuvieron toda la paciencia y fue muy grato y de mucho aprendizaje trabajar de esa manera.

¿Utiliza la tecnología? ¿De qué manera?

Sí claro, para difundir lo que hago utilizo diversas plataformas virtuales y redes sociales; también el celular es de mucha ayuda para el registro de mis actividades diarias.

Me acuerdo por ejemplo, con Jorge Rodríguez, quien fue el baterista que grabó el disco, nos pasábamos los patrones rítmicos por whatsapp, nos mandábamos fotos de patrones que se nos ocurrían, compartimos mucho así. Así es que la tecnología es lo más!

¿Cuál fue el consejo que le cambió la óptica?

Ser sincero con uno mismo, con lo que uno piensa, hace y siente. Lo demás es consecuencia de todo eso que atraviesa la sinceridad.

¿Qué es lo mejor que ha hecho?

Sin dudas grabar mi música, mi primer disco La Quietud.

¿Qué canción le gustaría que fuera suya? ¿Por qué?

Ninguna. No me apropiaría de ninguna canción que no fuera mía. Igualmente las canciones no son cosas... Y las cosas, que se yo... son eso, nada importante. Las canciones se comparten, se cantan o se tocan por allá o por acá y eso es lo lindo, compartirlas. Por eso la música es lo mejor.

¿El arte es una forma de hacer política?

Sí claro, somos individuos que vivimos en sociedad y nuestras acciones de alguna manera repercuten en el otro. Para hacer arte se necesita de un otro, en el caso de la música el proceso no se completa si no hay un oyente, alguien que esté predispuesto a recibir. Es comunicación, es expresar lo que uno piensa, siente y hace a través de un lenguaje que puede ser la música, la pintura, el teatro, la danza o lo que fuere, pero el arte es una manera de decir. La manera en la cual lo hacés es en cierta medida súper política, porque te relacionás con tus músicos, con tu público, con tus amigos que te van a ver, con tu familia que te compra los discos (jajaja!) con tus amigos virtuales que no conocés personalmente pero que pensás que si compartís tu disco en las plataformas les va a interesar y por ahí alguno te va a escuchar a algún concierto. Me parece que una manera de hacer política es ir detrás de lo que querés y añorás y en el medio todo el proceso es político.

Es difícil expresarlo con palabras pero es esto lo que tengo para decir al respecto.

¿Con qué dupla compositiva se siente profundamente identificado?

Con ninguna

¿Cuál es la canción perfecta?

Primero deberíamos hablar del concepto de “algo perfecto”. Por ejemplo, preferiría hablar de belleza. Y la verdad es que el concierto de Keith Jarrett “The Koln Concert” el cuál mencionaba al inicio es bellísimo y bueno, ponéle, perfecto! Escúchenlo!

¿Qué le gustaría que le preguntaran?

Nada más, con esto es más que suficiente!

Germán Cenizo presentará standards de jazz y música original este sábado 5 de enero en el café y bar cultural Moka, Avenida Belgrano y Padre Buodo de Santa Rosa desde las 22 horas. Lo acompañarán Sergio Bongiovanni en saxo alto, Iago Avellaneda en bajo y Jorge Rodríguez en batería.