Tras la Obra, Gustavo Gaggero

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El vértigo horizontal de Gaggero.

Si no fuera porque sabemos que estamos en la atmósfera de un artista plástico –uno de los mejores que ha dado La Pampa- bien podríamos imaginar que habitamos el espacio de un cirujano de la vida, de un filósofo con zapatos de goma; o hasta el lugar de un científico, de esos a los que se le volaron los patos.

El taller –y por traslación metafórica, la cabeza- de Gustavo Gaggero está organizado de tal manera que nada, absolutamente nada, es azaroso. Esta característica, prima facie, parecería no vectorizarse en la misma dirección que la creación artística. Craso error.

Un “orden cósmico” sobrevuela –y no tanto- su mesa de trabajo, su obra y su manera de pensar. Entiéndase esto como una forma de “organizarse”, propia, personal e irrepetible, pero que fue siendo construida a base de prueba y error, de investigación, de técnica aplicada, de consecuencia.

Dúctil, tanto desde el punto de vista técnico como desde el dialéctico, Gaggero tiene una explicación sumamente detallada para todo lo que hace; un porqué magno que lo define, a la vez, como un gran conversador. Y no mezquina a la hora de contar porqués, cuándos y cómos; desde el descubrimiento artístico más precioso hasta la elaboración de un menjunje mágico para acompañar una carne asada; vamos, que eso también es arte!

GAGGERO_FOTO15.jpg¿Qué técnica utiliza en su trabajo y por qué?

Las técnicas en mis trabajos (pinturas o esculturas) son bastante variadas. El trabajo en pintura está influenciado por el uso de las manos (oficios provenientes de la escultura), motivo por el cual trabajo sobre soporte rígido generalmente fibrofácil y es común que contengan texturas, raspados, veladuras, es decir que tracciono mucho sobre la superficie. También es común que el pincel sea solo una de las herramientas, normalmente utilizo crayones, pastel al óleo, trapos, esponjas, etcétera. Respecto a la escultura sucede algo parecido, ya que normalmente mezclo materiales (madera, piedra, hierro) y suelo incluir pintura frecuentemente.

¿Qué fue lo que definió su vocación?

Mi vocación aparece tempranamente, en mi casa, dada la influencia de mi padre que era un italiano con varios oficios: joyero, relojero, tornero y unos cuantos más. Con tantos fierros y aparatos alrededor no me fue difícil iniciarme en alguna de esas actividades. Lo primero que probé fue cincelar hierro. Hacía figuras con pedazos de metal que encontraba tirados. Luego incorporé dibujo, que fui aprendiendo de las revistas de historietas (Tony, D’Artagnan, etcétera). Finalmente di con el Centro de Artistas Plásticos Pampeanos donde mis colegas aportaron gentilmente casi todo lo que sé de arte.

¿Cuál es su formación?

En realidad no tengo una formación académica propiamente dicha. Se podría decir que soy autodidacta, pero en realidad fui formado por mis colegas, por un montón de “maestros” que me aportaron su saber; y sobre todo por tener un interminable deseo de saber.

¿Fusiona usted su disciplina con alguna otra manifestación del arte o la cultura?

Fuera de las artes visuales me hubiera gustado ser músico, pero solo llegué a ser un gran oyente.

¿Qué temas son los que más le interesan?

Estos últimos años he estado trabajando, básicamente, con cierto dramatismo del paisaje pampeano como lo es los incendios, el viento, y todo lo que tenga que ver con una dinámica que quite la clásica visión de la pampa gris, parda y quieta. La dinámica y colorido del fuego, junto con su fuerza destructora/renovadora fueron, por demás, buen motivo de pintura. Actualmente estoy haciendo una serie de pinturas vinculadas a la poesía de Mario Lóriga. Me pareció interesante interpretar sus textos y plasmarlos con las imágenes que me generaban. Pero no se trata de una Ilustración (que es otra cosa), se trata de mi versión plástica de la poesía de Mario.

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¿De qué se alimentan sus procesos creativos?

Básicamente de desafíos. No me siento cómodo con lo resuelto. Siempre busco un poco más.

¿Cómo describiría su estilo?

Digamos que mi estilo es expresionista, pero esa delimitación es algo que no me ha preocupado jamás.

¿Qué es lo que le deja cada obra?

Cada obra me desafía a seguir haciendo otra mejor. Es una historia sin fin.

¿A quién admira?

Quedaría lindo que dijera que admiro a Da Vinci (tipo completo si los hubo), pero no tuvo una familia. Me gusta más decir que admiré, admiro y admiraré a mi viejo, un tipo que vino solo de Italia (con una valijita con herramientas) y armó una familia bastante feliz.

¿Qué significa para usted el arte?

El arte para mí es la única forma de vivir.