martes 29 de septiembre del 2020

Un disco, un libro, un poema #10 con Virginia Casullo

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En esta sección, artistas y referentes culturales comparten elecciones literarias y musicales, y nos acercan de este modo algunos fragmentos de su universo sensible.

Así como los algoritmos de la web nos proponen música, canciones y todo tipo de materiales afines a otros ya explorados y nos sugieren de vez en cuando maravillas que de otro modo no hubiésemos descubierto jamás, qué mejor que artistas y referentes de nuestro entorno nos inviten a descubrir aunque sea una porción de las lecturas y melodías que alimentan sus días.

Virginia Casullo es una joven escritora que transitó su existencia entre el interior de la provincia de Buenos Aires, la costa atlántica, Europa y Santa Rosa. Y entre libros, claro, letras, miles.

Este bagaje intencional al que se ha sometido, más la propia genética, resulta en una mirada –poética, pero también orgánica- melancólica y algo trágica quizás, aunque sin tribulaciones y con un fondo esperanzado. Digamos que, aventurando un parecer, es una “amargura dulce” que hay que aprender a trasponer, para llegar hasta el objetivo de paz final. Desde sus ojos, nos invita a animarnos. ¿Como Eloísa?

DISCO

No soy una experta en música, pero si tendría que recomendar un disco creo que sería “Giros” (1985) de Fito Páez. El álbum es una de las grandes joyas de la música popular argentina, donde convergen diferentes géneros, como el tango y el folclore. En la lista de temas nos encontramos con “Cable a tierra” y “11 y 6” clásicos insuperables que dejaron profundas huellas en el rock nacional.

LIBRO

Un libro con el que me sentí muy identificada fue “Los cuentos completos de Hebe Uhart”, la edición de Alfaguara, donde incluyen novelas cortas como “Camilo asciende” (1987), “Memorias de un pigmeo” (1992) y “Mudanzas” (1995), además de cuentos fenomenales como “Señorita”, “Guiando la hiedra” o “La luz de un nuevo día”. La familia y la infancia son una temática frecuente en estos relatos, me atrajo la capacidad extraordinaria con la que Hebe rescata las particularidades de nuestro lenguaje y capta a la perfección los detalles de la vida cotidiana.

POEMA

En el libro El Arco y la Lira, Octavio Paz se refiere al poeta como alguien que no escoge sus palabras. Para el escritor mexicano las palabras del poeta son también las de la tribu; o lo serán algún día. Retomando este concepto, puedo decir que Vinicius de Moraes, poeta y músico brasileño, supo hablar muy bien por mí cuando abrió estos interrogantes en su poema “La hora íntima”.

¿Quién pagará el entierro y las flores

si yo muero de amores?

¿Qué amigo será tan amigo

que en el entierro esté conmigo?

¿Quién, en medio del funeral

dirá de mí: “Nunca hizo el mal…?

¿Quién borracho, llorará en voz alta

por no haberme traído nada?

¿Quién deshojará violetas

en mi túmulo de poeta?

¿Quien lanzará tímidamente

al suelo un grano de simiente?

¿Quién mirará, cobarde,

la estrella de la tarde?

¿Quién me dirá palabras mágicas

que hagan empalidecer a los mármoles?

¿Quién, oculta en velos oscuros,

se crucificará por los muros?

¿Quién, con el rostro descompuesto,

sonreirá: Rey muerto, rey puesto…?

¿Cuántas, en presencia del infierno

sentirán dolores de parto?

¿Cuál la que, blanca de recelo,

tocará el botón de su seno?

¿Quién loca, ha de caer de

hinojos sollozando tantos sollozos

que despierte recelos?

¿Cuántos, los maxilares contraídos,

con sangre en las cicatrices

dirán: Fue un loco amigo…?

¿Qué niño mirando a la tierra

y viendo moverse a un gusano

tendrá un aire de comprensión?

¿Quién, en circunstancia oficial,

propondrá para mí un pedestal?

¿Qué llegados de la montaña

tendrán circunspección tamaña

que he de reír blanco de cal?

¿Cuál la que, el rostro al viento

lanzará un puñado de sal

en mi guarida de cemento?

¿Quién cantará canciones de amigo

el día de mi funeral?

¿Cuál la que no estará presente

por motivo circunstancial?

¿Quién clavará en el seno duro

una hoja oxidada?

¿Quién, con verbo inconsútil,

ha de orar: La paz le sea dada?

¿Cuál el amigo que, a solas consigo,

ha de pensar: No será nada…?

¿Quién será la extraña figura

a un tronco de árbol recostada

con mirar frío y aire de dudas?

¿Quién conmigo se abrazará

y tendrá que ser arrancada?

¿Quién va a pagar el entierro y las flores

si yo muero de amores?

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VIRGINIA CASULLO

Nació el 17 de diciembre de 1982 en Monte Grande, provincia de Buenos Aires. Vivió su niñez y adolescencia en Santa Teresita, partido de la costa. Escribió “cartas para Eloísa”, su primer libro de poesía, presentado durante los encuentros de letras “Viento Sur”, que propusiera la editorial Siete Sellos, durante el 2019. También es autora de “Cuentos Breves”, publicado en el 2018.

Actualmente estudia el profesorado de Artes Visuales en el Instituto CREAr, en Santa Rosa, La Pampa.

Nos cuenta cuentos, y que los está escribiendo: trabaja en un nuevo proyecto, con el objetivo de darlo a luz hacia fin de año. “Lo mío era contar, al final”, se autoconvence. “Estoy escribiendo un libro que seguramente se llame La Tierra de los Vencidos”.