jueves 20 de junio del 2019

De otro pozo

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El corazón delator de Cerati

* Por Gisela Colombo

Que la música se ha nutrido de la literatura, no hay dudas. Algunos géneros como la ópera, la zarzuela, la comedia musical, la tragedia y muchos más han combinado muy bien ambos lenguajes. Pero no sólo en estos casos existe un referente literario. Está llena nuestra cultura musical de intertextos, de inclusiones de referencias directas a productos literarios. Compositores como Spinetta y Cerati, entre otros, son ejemplos de quienes detentaron una gran cultura literaria que seguramente haya contribuido a la profundidad, la originalidad, la amplitud de miras y la estética de sus letras. No extraña que Spinetta conociera tan bien el universo mítico, la poesía surrealista y simbolista, ni tampoco que Cerati fuera un lector asiduo de Borges, Poe, Alejandra Pizarnik y otros tantos escritores.

“Corazón delator”, una de las canciones más admiradas de Gustavo Cerati, es un ejemplo clásico del fenómeno por el cual un músico se alimenta de un texto literario. Con el mismo título existe un relato de Edgar Allan Poe, genial escritor considerado el padre del cuento moderno.

“Corazón delator” de Poe cuenta la historia de cierto hombre que convive con un anciano. El viejo es agradable, el protagonista no tiene nada contra él excepto una sensación insoportable de estar sometido a la inquisición de su ojo de vidrio. Es tan incómodo para él el modo en que ese ojo lo cuestiona, lo indaga, lo juzga, que decide matar al viejo para deshacerse de él. Busca el momento, ingresa al cuarto del hombre cuando está dormido y lo ahoga entre las mantas y el colchón. Cuando está muriendo oye el corazón latir agitado como un reloj envuelto en algodón. Más tarde descuartiza el cuerpo y lo coloca en la cámara que existe en su piso flotante entre la madera y la tierra propiamente dicha. Al ser interrogado por la policía, sentado justo sobre el hueco que guarda el cuerpo, el asesino comienza a sentir un nerviosismo creciente porque oye nuevamente el corazón latiendo como un reloj entre algodones. La tensión lo excita al punto de no poder callar su confesión y reconoce que él ha sido el autor del crimen. Lo hace convencido de que los agentes escuchan, igual que él, los latidos del corazón inerte.

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Cerati propone en el título la referencia directa al cuento. ¿Cuál es la relación entre esta canción y el crimen por el ojo de vidrio? Es una tarea que el artista delega al espectador. Con esa maravillosa ambigüedad a la que debe gran parte de su genio poético, deja abierta al público la interpretación.

Somos público. Intentémoslo:
En ambas creaciones, hay una mirada que molesta al narrador/sujeto lírico porque indaga e intenta descubrir algo de él que no se ve a simple vista. En la canción, se trata de una mujer y no es un ojo literal el que amenaza con descubrir la verdad. No se trata de lo que “ve” con el ojo físico, sino de aquello que podrá adivinar por medio de una mirada intuitiva. No es una magia que llueve del cielo, sino la observación minuciosa del discurso. Él teme que desentrañe lo que dice en el fondo la voz poética; que se aplique a registrar sentencias enigmáticas, relacionarlas entre sí y dar con su raíz. Por eso el sujeto reconoce que por descuido fue dejando traslucir involuntariamente aquello que, leído en contexto, podrá ser una clave íntima, la llave de su secreto. En el cuento, ese secreto es la intención del asesino.

¿Cuál es, en la canción? La dualidad de la imagen con que se compone la lírica no nos ofrecerá una respuesta puntual y certera. En palabras del mismo Cerati, en su poesía “puede que no haya certezas”. Sin embargo, podemos elucidar que se trata de un secreto asociado a cierta pasión destructiva.

El elemento fuego tiene para la tradición simbólica la valencia de pasión, tendencia irrefrenable, apetito. También el tenor pernicioso de ese fervor, que sin dudas quema. Ese arder ha de ser intenso si lo describe con un oxímoron semejante: “Es como un océano de fuego”.

Una antigua falta, una pasión insana, una relación enfermiza, un vicio oculto, cualquier acción que avergüence puede estar detrás de la imagen del fuego. Por ello, no desea revelarlo. Y lo mortifica la idea de que alguien más pueda verlo. No obstante, la mujer “parece descubrir” las huellas del secreto que intenta decirse sin que su dueño lo desee conscientemente.

Quien podrá descubrirlo, lo hará contra la voluntad del propietario, aunque no lo sorprenda del todo. Él lo teme desde el principio. Una sensación inquietante se lo ha advertido antes de saber siquiera que hubiera un “ojo inquisitivo” o una intuición penetrante.

Una corazonada le da el aviso, el “señuelo”. Cuando algo inexplicablemente provoca una impresión alarmante, un escalofrío, porta información preciosa. “Una premonición”, un estremecimiento que no se explica pero alerta. Por eso reza “hay algo oculto en cada sensación… “

Se ha pensado que la canción retrata una historia de amor romántico. Algunos interpretan que un amor actual descubre la pasión por otra mujer del pasado que no acaba de agotarse. Otros creen ver detrás de este poema la intuición de madre descubriendo un secreto peligroso de su hijo. Es posible también que una falta, un crimen del pasado que aún quema, sea lo que dilucida una mujer.

Y lo que se devela es por medio del discurso. Pero no sobre lo que se maneja conscientemente sino mediante los deslices que van minando el mensaje, sin intención. Esas insistentes chispas de verdad que se le filtran al artista sin querer. En otra canción dirá Cerati “Trepan las palabras./Saltan de mi boca desvelada, un desliz que imaginabas, una frase que solté”. Las “señales luminosas” (Así se llama la canción que citamos) que echan luz sobre verdades ocultas se repiten “como un mantra”. El secreto de algo inicuo pesa, representa una condena, nos ata las manos. Por eso, con el mismo mecanismo de los actos fallidos, la conciencia se libera de la tensión diciéndolo contra la voluntad del sujeto. “Se abren mis esposas”: el decirlo libera.

El mantra es una voz del sánscrito que tiene como objetivo “relajar e inducir a un estado de meditación en quien canta o escucha”. La palabra está conformada por 2 expresiones “mantra” que significa “mente” y “tra” que expresa “liberación”.
Como en el cuento, el sujeto no aguanta la tensión y se libera. Confiesa, por fin, su crimen, su secreto…

CORAZÓN DELATOR
Un señuelo.
Hay algo oculto en cada sensación.
Ella parece sospechar,
parece descubrir
en mi
debilidad
los vestigios de una hoguera.
Oh, mi corazón se vuelve delator,
traicionándome…

Por descuido,
fui víctima de todo alguna vez .
Ella lo puede percibir ya nada puede impedir
en mi
fragilidad,
es el curso de las cosas.
Oh, mi corazón se vuelve delator,
se abren mis esposas...

Un suave látigo, una premonición
dibujan llagas en las manos.
Un dulce pálpito
la clave íntima
se van cayendo de mis labios …

Un señuelo
hay algo oculto en cada sensación
ella parece sospechar, parece descubrir
en mi
que aquel amor
es
como un océano de fuego.
Oh, mi corazón se vuelve delator:
la fiebre volverá
de nuevo…

Un suave látigo
una premonición
dibujan llagas en las manos
un dulce pálpito
la clave íntima
se van cayendo de mis labios...
como un mantra,
de mis labios,
de mis labios…