jueves 23 de mayo del 2019

Entrelanzado a Warburg y Ficino en la Biblioteca Nacional

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La escritora Gisela Colombo fue seleccionada para participar del Simposio Internacional Warburg 2019, y compartió esta valiosa experiencia con Telón Pampeano.

La edición 2019 del Simposio Warburg contó con más de 120 exposiciones y talleres, de acceso libre y gratuito, dedicados al análisis de la obra del historiador del arte Aby Warburg y su escuela.

Del encuentro participaron destacadas figuras como Paul Taylor, Bill Sherman, Regina Weber, Horst Bredekamp, Davide Stimilli, Uwe Fleckner, José Emilio Burucúa, Laura Malosetti Costa, Luiz Carlos Bombassaro, Cassio Fernandes, Martin Trem, Gerhard Wolf, entre otros.

El mismo se llevó a cabo en el auditorio Jorge Luis Borges y la sala Augusto Cortázar, de la Biblioteca Nacional, y también contó con una actividad que se desarrolló en el Museo Nacional de Bellas Artes, en la que los participantes recorrieron la muestra “Ninfas, serpientes, constelaciones. La teoría artística de Aby Warburg”, con obras provenientes de distintas colecciones argentinas que ilustran las principales ideas y categorías de análisis del gran historiador de las imágenes nacido en Hamburgo (1866-1929).

Este es el intercambio realizado con Gisela Colombo, en el que comparte lo más destacado de la experiencia de haber participado en este encuentro.

- ¿Por qué te atrajo la idea de participar en el Simposio?
Había hecho una investigación cuando escribí una de las novelas sobre la vida de Marsilio Ficino. En ese trabajo me encontré con la figura de Aby Warburg y leí algunos trabajos suyos, y otros de un discípulo llamado Erwin Panofsky que desarrollaba hilos sueltos que dejó Warburg. Cuando Telón Pampeano compartió la convocatoria de la Biblioteca Nacional recorrí los temas que proponían y uno era la Astrología renacentista, de la cual Marsilio Ficino fue el mayor representante.

- ¿Qué otras actividades ofreció el simposio, y qué rescatás como lo más valioso que te dejó esta experiencia?
Hubo ponencias de profesionales de diversas áreas del saber, desde arquitectos, antropólogos, historiadores del arte, expertos en letras, psicoanalistas, filósofos...

También se ofrecieron algunas actividades lúdicas que resultaron muy interesantes. Victoria Arderius, tarotista, hizo un ejercicio de indagación personal a través de la iconología de las cartas del Tarot. Federico Ruvituso, joven historiador propuso un juego de hermenéutica iconológica con un monumento que está a metros de la Biblioteca Nacional. Una profesora de historia del arte, Paulina Antacli presentó un juego con la ninfa, obsesión de Warburg, en el que debíamos armar la figura.

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Hubo un homenaje muy emotivo al profesor Ciocchini, formador de warburguianos.

Paralelamente se inauguró una muestra que trajo el Instituto Warburg, que es una Escuela de Altos Estudios en la Universidad de Londres al Museo Nacional de Bellas Artes que todavía se podrá ver creo que hasta fin de mes.

- ¿Participó gente de varios países?
Si. Lo que más me impresionó del Simposio fue la diversidad, no sólo de disciplinas que pudieron continuar el trabajo de Warburg, también respecto a la procedencia. Hubo ponencias en alemán, inglés, portugués, y expositores mexicanos, españoles y argentinos. También se escuchó el italiano.

Algunos enfoques estudiaron la vida del investigador y no su obra. Como estuvo durante cinco años en una clínica psiquiátrica una serie de ponencias se abocaron a estudiar su salud mental

- ¿Sobre qué disertaste?
A mí me interesó cruzar vida y obra. Así que el punto de partida fue su estudio sobre Ficino y la astrología pero eso fue describiendo su proceso interior y su curación. Es muy curioso cómo le conceden el alta. Él le pide al equipo de médicos que le permitan acreditar la lucidez y el equilibrio por medio de una conferencia que dictó en la clínica psiquiátrica asique la vida y la obra están estrechamente ligadas.

Es una figura interesantísima más allá de los hallazgos en el universo cultural.

- ¿Qué significó la posibilidad de hacerlo en la Biblioteca Nacional?
Creo que a pesar de que no lo soñé con este detalle, es un sueño cumplido. Me tocó dar charlas en lugares muy lindos o importantes desde el punto de vista de lo cultural. Recuerdo haber expuesto en el Museo Sívori, en un Congreso de Poetología, por ejemplo. Pero esto es para mí algo más grande. La Biblioteca Nacional es el epicentro de la literatura argentina. Y para mejor me tocó disertar en el Auditorio Jorge Luis Borges, y ese detalle lo viví con mucha alegría, fue como un guiño... Porque es uno de los autores que más me conmueven.