lunes 21 de octubre del 2019

Hueso al Cielo, un libro de cuentos

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El último sábado se presentó un libro de cuentos de Nicolás Jozami en la sede de la Asociación Pampeana de Escritores. 

Se trataba de Hueso al cielo, una selección de ocho cuentos del autor, que es pampeano, pero ha desarrollado toda su carrera académica y literaria en la ciudad de Córdoba.

Profesor universitario, terciario y secundario, se desempeña con la misma ductilidad y pasión en la docencia cuanto en la escritura. Admirador profundo de Abelardo Castillo, entre otros autores, se permite un cuento que cierra el conjunto, llamado “Lo pactado”, donde es posible asistir a un encuentro entre dos escritores, un joven periodista y el anciano poseedor de los secretos del oficio y sus saberes. La reunión sucede en casa del viejo, como si sugiriera que ese diálogo ocurre cuando Jozami está dentro del libro de su autor admirado; es decir, leyéndolo. Bien pudo ser Castillo su interlocutor.

Lo importante es que aquello “pactado” no es sino otro modo de nombrar lo que sucede entre dos sujetos que se vinculan por medio del Arte de la palabra. El diálogo profundo con seres distantes en tiempo y espacio, con otras generaciones, con los clásicos y no tanto, resulta una alternativa tan valiosa como la propia experiencia. Es lo que Jozami resaltará como “intercambio”.

En todos los cuentos existe alguna reflexión sobre el asunto de la creación literaria. No es extraño, con una vocación escritural innegable, Jozami se formó como Comunicador Social pero luego estudió Letras Modernas. Fusiona en sus cuentos ambas vocaciones. Por ello, leerlo es una tarea fácil, una propuesta de lenguaje cotidiano y cierto costumbrismo. Pero de fondo, detrás de cada detalle se adivinan lecturas que remontan siglos hacia el pasado. Filósofos y grandes escritores se esconden tras los muebles de sus cuentos convirtiendo lo lejano en propio, lo complicado en simple, lo cotidiano en profundo.

El evento fue ameno. El presidente de la APE presentó a Jozami y a Gisela Colombo, quien lo acompañó desde la crítica, y se lucieron Iara y Ana Mansilla con una selección de rock nacional entonada con voces dulces y una buena guitarra. Mercedes Desch, artista plástica, enalteció la presentación con los ocho cuadros que creó a propósito de cada uno de los cuentos.

El autor leyó varios fragmentos de diversos textos y el último cuento completo, con los que cautivó al público.

En suma, fue una actividad ideal para la tarde invernal del sábado, pero muy diversa del simple entretenimiento. Una invitación a apreciar y sondear tres disciplinas artísticas y sus productos plenos de belleza, tan dignos de verse y de ser reflexionados, como de escucharse…