viernes 22 de noviembre del 2019

De otro pozo

girl_in_the_book1.png

La chica en el libro o “Girl in the book”

* Por Gisela Colombo

Si de temática literaria se trata, Girl in the book es una película para ver. Es la historia de una mujer de casi treinta años que trabaja como asistente de editor. En ese ámbito se topa con un escritor que cuando era apenas una adolescente y él, un adulto, la sedujo y la convenció de tener un romance con él. Esa manipulación destruye, en algún punto, su capacidad de amar sanamente a un hombre. Los efectos se manifiestan en la mujer que es Alice en el presente.

Después del encuentro con Milan y ese capítulo del pasado doloroso, Alice Harvey comienza a recordar los hechos ocurridos en su adolescencia. La película va y viene entre esos dos planos, el de la realidad y el del recuerdo. Milan Duneken tiene ciertos visos de perversión psicológica: ni siquiera siente remordimientos por haber abusado a una menor. De hecho, ha utilizado esas experiencias para escribir una novela que se convirtió en el gran éxito de su carrera.

El título de la novela en cuestión quizá nos señale cuál es el punto central en torno del cual se mueven las motivaciones del escritor. “Ojos que despiertan” remite a una escena que Alice recordará en algún momento, en que Milan se propone provocarle el primer orgasmo a la adolescente y le ordena que no cierre los ojos. Es, quizá, la escena más fuerte del film, como un ritual de iniciación deshonesta, como una raíz de la conducta sexual de la Alice de mediana edad. La misma escena multiplica el patetismo cuando se recrea en una lectura que hace el autor del libro el día de la presentación. Minutos más tarde Milan, los padres de Alice y ella misma conversan en una especie de limousine. El padre explicita que la confesión que le hizo la niña sobre el abuso les parece a todos irrisoria. Milan, sin inmutarse, se muestra comprensivo con esa “idealización” púber que hace fantasear a Alice con su escritor admirado. Ésta es la escena que justifica toda la película.

Termina de desgarrarse la herida y ella se queda definitivamente sola con su trauma.

la_chica_en_el_libro.png

Mientras tanto, desde la mujer que es en el presente, no logra hacer florecer el amor con Emmet y, en cambio, atenta contra él impulsivamente, eligiendo relaciones puramente físicas con otros hombres. Entre ellos, un jovencito que cuida al niño de su amiga. Este hecho que divide las aguas equivale a la contracara de su dolor, como si estuviera recreando aquello de lo que fue víctima, y es ahora victimaria.

No obstante, debe ocurrir todo esto para que el novio y la amiga le den la espalda, lo que la obliga a procesar el tema.

Si bien la crítica no ha sido demasiado benevolente, la película trata un tema álgido pero lo hace sutil y profundamente. Retrata la psicología de la víctima menor frente a un vínculo peligroso con un adulto. El pasado tiñe ese presente de Alice y eclosiona. Eso mismo es lo que permite la curación y el personaje, por fin, es capaz de escribir, que era su vocación primera. El texto se llamará, naturalmente, “The Girl in the book”.

Como película independiente, no ha sido una gran inversión, aunque este hecho no limita su interés. Los actores Emily Vancamp, Michael Nyqvist (Milan) y David Call (Emmet) hacen un papel honroso. El guión, que pertenece a la misma directora, Marya Cohn, tiene sustento, fuerza argumental y logra atrapar incluso cuando no hay nada visualmente impactante en lo narrado.

Un film que entretiene, pero también despierta el debate. Podría trabajarse como una propuesta escolar de la ley de Educación Sexual Integral, para reflexionar sobre los daños psicológicos que dejan la paidofilia y los abusos sexuales en general.