domingo 23 de febrero del 2020

De otro pozo

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"Historia de un matrimonio"

* Por Gisela Colombo

“Historia de un matrimonio” es una película estrenada este año, a fines de agosto. Hoy está disponible en plataformas de streaming.

Se trata del final de un matrimonio entre dos artistas. Ella, actriz; él, un talentoso director de teatro. Estos datos no resultan del todo esenciales en la ficción, sin embargo, son importantes en virtud de que allí entronca la raíz biográfica que muchos críticos han hallado en el guión de Baumbach.

Noah Baumbach, director y guionista, fue construyendo un relato cuyos puntos comunes con su experiencia personal al divorciarse de su esposa, la actriz Jennifer Jason Leigh, explican la extrema sensibilidad con que se cuenta la historia.

Es uno de tantísimos casos de divorcios que ha narrado el cine. Pero es diferente. Completamente. No está puesto el acento en el pasaje de la pasión del amor a la decepción que precede la ruptura. Tampoco pone el énfasis en la batalla y el odio que sobreviene, ni en el sufrimiento del hijo. Lo que tiene de infinitamente superior a otras producciones es la profundidad y el realismo con que se sondean las emociones actuadas y ocultas de los personajes. Y si la película lo logra es precisamente porque es capaz de retratar la ambigüedad con la que solemos experimentar situaciones íntimas como la que retrata.

El personaje de Charlie atraviesa esa especie de exclusión que opera cuando un niño escoge la familiaridad simbiótica con su madre en detrimento de la conexión con su padre. Así invita al espectador a repensar la equidad de los vínculos de acuerdo con lo que las leyes disponen. El asunto de género no está ausente. Se menciona la inclinación de la justicia hacia los derechos de la madre, pero también las expectativas idealizadas que supone el papel maternal. Nadie exige máxima efectividad, abnegación y entrega absoluta a un padre; en una madre carecer de alguno de estos tres estándares parece un sacrilegio. El aprovechamiento que hace de esta realidad la abogada de la esposa es uno de los tantos disparadores para la discusión social.

Es un amor que se terminó. Hay para la mujer una ruptura en defensa propia. Para no sucumbir a la condición de sombra de un tercero, Nicole decide pedirle el divorcio. Está convencida, por un lado, pero no quiere lastimarlo. Él se sorprende y no tiene ni la fuerza ni la beligerancia para pelearlo. Ambos, en algún punto, se resignan a la nueva estación emocional, como si fuera inevitable. Pero esa división interna que manejan sobrevuela todo el relato.

Por obra del papelerío entre abogados va agrandándose la grieta que ninguno de los dos desea alimentar y, sin embargo, no puede evitar. El hábito inescrupuloso de los abogados que pretenden defender los derechos de un niño, va situando a los esposos en sitios tan distantes como para no conciliar absolutamente nada. La sensación es de una pena difícil de describir.

Ambos trabajan, contra la voluntad más profunda, para destruir al otro y realizar sus deseos egoístas. Aun así se transparenta una corriente de amor todavía viva, a pesar de las agresiones mutuas.

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La película es desgarradora y bellísima a la vez. Es tan leal a la sensación de pérdida que se torna universal y duele. El derrumbe de la estructura familiar consigue una crudeza pocas veces vista en el cine. Las actuaciones son tan geniales que valdrían la pena aunque el guión no fuera lo que es: una construcción profunda, sensible, conmovedora y de un realismo que impresiona.

Adam Driver y Scarlett Johansson se lucen en papeles que no son simples en virtud del detalle psicológico con el que se construyen. Ella, despojada de toda la sensualidad que suelen tener sus roles, demuestra su talento actoral. El actor, que fue el villano de “Star Wars” luego de haberse desempeñado como marino en el ejército estadounidense, también dispone el retroceso de sus atractivos físicos para exaltar la pericia histriónica que le valió nominaciones a premios internacionales sobradamente merecidas.

Lo más lacerante del relato, que coincide con lo más interesante y constructivo que tiene, es el retrato de la tragedia que constituye el enfrentamiento de dos padres. Ambos aman enteramente al hijo común, a pesar de lo cual permanecen en veredas opuestas. Como si la vida tuviera el drama ineludible de enfrentarnos aun cuando perseguimos los mismos nobles objetivos, como la felicidad de un hijo…