viernes 30 de octubre del 2020

De otro pozo

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“Gabo. La magia de lo real”

* Por Gisela Colombo

En la más popular plataforma de streaming se ofrece un documental producido por Hate Horne y dirigido por Justin Webster. El tema es la vida de Gabriel García Márquez, el enorme escritor colombiano que acabó llevando al punto más alto la popularidad mundial de la literatura hispanoamericana.

El recorrido comienza con el relato de la etapa infantil del autor, que no es tan conocida como debiera. En perspectiva, ¿cuánto del interés artístico por mejorar una realidad que limita y oprime habrá nacido en esos tiempos? En efecto, Gabriel fue dejado al cuidado de sus abuelos, mientras su hermano partió con los padres a otra ciudad. Tenía siete años cuando quedó en Aracataca, en la casa que seguramente habrá inspirado la de los Buendía de Cien años de Soledad. Eso fue haciendo crecer el influjo de la voz de su abuela, cargada de una visión sobrenatural, mítica, repleta de leyendas tenebrosas de aparecidos y fantasmas. Junto con el criterio de su abuelo, a quien admiraba profundamente.Todo esto fue conformando la psiquis de quien sería uno de los mayores artistas que dio América.

Alejo Carpentier, el poeta, novelista y crítico cubano, estudia detrás del concepto de “lo real maravilloso” la esencia mítica del sustrato precolombino conviviendo con un pensamiento cartesiano que prevalece tanto en Europa como en su conquista, América, al menos en términos oficiales. Pero si algún ámbito convida a manifestar las sombras inconscientes que duermen en lo profundo de una cultura es el de la creación artística. El “realismo mágico”, a sabiendas o no de la profundidad cultural del asunto y de sus raíces lingüísticas e históricas, es la conversión a literatura de esa mezcla indisoluble de la lengua oficial con un subsuelo que sostiene la identidad de este continente. Un estilo, un recurso literario, una técnica, una hipérbole de las leyes naturales, que funcionan dentro de la disciplina poética. No obstante, como los mitos que lo animan, esas creaciones manifiestan verdades profundas.

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El documental, que dura alrededor de una hora y media, aborda la vida del autor y con ese propósito explica cómo la cosmovisión de sus obras literarias retrata el modo alucinado que Carpentier identifica con la más pura identidad hispanoamericana.

Los abuelos lo crían desde los siete años inmerso en ese mestizaje cultural que caracterizará años después su literatura.

Cuando joven, abandona el hogar y parte hacia la gran ciudad, es llevado por la convicción de que sólo es posible salir de la circularidad determinista de la vida, partiendo del pueblo. Más tarde tratará el asunto del corazón, su pareja con Mercedes, los hijos… Las penurias económicas, las exigencias laborales y una vocación que no ceja por más necesidades que pasara la familia están allí, antes de que las esperanzas irrenunciables de Gabo lo conviertan en un escritor admirado.

La publicación de Cien años de soledad en Losada (Argentina) y el cambio radical de vida que sufre el autor lo llevan tanto a la realización de su sueño primero como a una decepción del éxito como fuente de dicha, después. La soledad y las exigencias de la fama lo alejan de su verdadera pasión literaria por un tiempo.

La relación con la política, la amistad con Fidel Castro, las polémicas que suscitan las opiniones que vierte públicamente continúan el recorrido que culminará con el “Premio Nobel”.

Participan con sus testimonios figuras como la mítica agente literaria del boom latinoamericano, Carmen Balcells, hasta amigos personales, intelectuales, colegas, etc.

No obstante, la mayor sorpresa es la figura de Bill Clinton testimoniando la colaboración entre García Márquez y él para el levantamiento del bloqueo a Cuba. Aunque con mucha más pasión, el ex presidente de EEUU, confiesa el conmovedor hallazgo y la fascinación que sintió con la lectura de su narrativa. Y alienta, con lo emotivo de su relato, la lectura y el amor por los libros del homenajeado, el gran Gabriel García Márquez.