lunes 08 de marzo del 2021

“Escribir me sirve para pensar de manera honda”

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El periodista, escritor y editor Matías Sapegno viene de lanzar una recopilación de cuentos que tituló “Guanacos y otros cuentos brutos”.

Telón Pampeano conversó con el autor acerca de su mirada literaria, sus influencias, y en particular sobre esta flamante selección de cuentos.

- ¿Podrías hablarnos un poco acerca de cómo surgieron estas historias?
- Surgieron en el transcurso de un taller de cuentos que lanzó el escritor chaqueño Mariano Quirós casi en simultáneo con el inicio de la pandemia. Todas las semanas él proponía un material de lectura y una consigna. Así escribí más de treinta cuentos. De esa pila, donde había mucha porquería, salió ésto. Fue un agradable ejercicio, así como otros cocinaron pan o hicieron huerta.

- ¿Hay un hilo conductor que atraviesa los cuentos?
- De forma consciente, no. Alguien me ha dicho que hay un narrador que se repite en varios cuentos, como que es la misma persona, y también me dijeron que hay mucho alcohol. Quizá sí lo de brutos, porque me di cuenta que eran distintos a los relatos que había escrito hasta ahora, en los que no había mucha oscuridad. Acá hay crueldad, asuntos un poco siniestros, tristeza y angustia. En el taller de Quirós aprendí que mis personajes pueden tener una moral distinta de la mía. Y es como descubrir un superpoder.

- ¿Qué dificultades encontraste a la hora de poner en palabras las ideas que querías transmitir?
- Todas las relacionadas con mis propias limitaciones. Falta de palabras, de reflexión, de imaginación. Tuve que hacer fuerza y sacar agua de las piedras porque era escribir un cuento por semana, entonces por ahí partía de un recuerdo de la infancia, de algo que escuchaba ese día en la radio o de una historia chiquita que me contaban. Desde hace unos diez años escribo casi a diario en cuadernos, y ahí buscaba para sacar algunas puntas. Hago periodismo desde hace veinticinco años, así que tengo apego a los hechos, por eso transpiro cada vez que tengo que imaginar, crear de la nada una situación.

- Ya has realizado obras en las que entrelazás escritura y fotografía. Hoy -abocado también a la pintura-te aventuraste a ilustrar la tapa de este pequeño volumen ¿Qué nos podés contar acerca de este diseño tan peculiar y enigmático?
- Es un cuadro que se llama “Potrillo Oscuro”, hecho con el cráneo de un caballo que me regaló una amiga. Tuve la madera de soporte lista y pintada durante casi un año, tenía el cuadro en la cabeza pero me faltaba el cráneo. Me pareció que esa imagen invocaba algún misterio, algo de la oscuridad que creo que tienen algunos cuentos.

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- ¿El miedo a la hoja en blanco es un mito o una realidad?
- Es el gran temor. Esta semana vamos a escribir de la venganza, podía ser la consigna de esa semana, ¿y qué hacés nuevo, distinto, con un remate y que sea interesante? Cada quien tiene sus métodos, y hay que agarrarse del que funcione ese día, que es posible que la próxima vez ya no sirva y haya que inventar otra cosa. A veces recorría mis cuadernos, hacía mapas conceptuales y trataba de dibujar la conexión entre ideas, charlaba con alguien sobre el tema y ahí surgía una idea, o me ponía a escribir largo sobre ese aspecto y, con suerte, iban apareciendo cosas.

- ¿Qué significa la literatura para vos y de qué forma crees que influye en la sociedad actual?
- Leer es una manera lenta de cambiar el mundo, parece que dijo el escritor español Javier Cercas, y es la idea que hoy me gusta. La literatura forma parte de mi vida cotidiana, más que nada como lector. Y al momento de escribir, me sirve para pensar las cosas, pensar de una manera honda. Al escribir me voy haciendo un montón de preguntas, sobre mí, sobre la sociedad, sobre mi familia, mis recuerdos, las personas.

- ¿Qué autores marcaron tu vida? ¿Encontramos algo de ellos en tus relatos?
- Durante un tiempo hice una columna de recomendación de libros en una radio de Chubut y me di cuenta que todos eran escritores, varones. Así que abrí el ojo y empecé a mirar a las autoras que me estaba perdiendo. Entonces leí a Clarice Lispector, Esther Cross, Sara Gallardo, Alice Munro, Rebecca Solnit, Amélie Nothomb y Patti Smith, por decir algunas. Se sumaron a las lecturas de Jorge Asís, Bukowski, James Salter, John Cheever, Karl Ove Knausgard, Belgrano Rawson, Walter Cazenave, Steinbeck y el profe Quirós, claro. Si en lo que escribí encuentran algo de esas personas, listo, me doy por hecho.

- ¿Qué es lo que más te gusta de este oficio?
No lo tomo como un oficio, lo tomo como una manera interesante, entretenida, de pasar el tiempo.

- ¿Tenés pensado seguir escribiendo cuentos?
Si, este año continúa el taller, con otra modalidad, y lo voy a hacer. Si no tengo la excusa de una consigna, es difícil que un día cualquiera me siente a ver si se me ocurre un cuento. No la paso bien ante la hoja en blanco. No escribir siempre es más placentero, dice un personaje del cordobés Federico Falco. Pero cuando alguien te hace una devolución sorprendente sobre algo que escribiste o te señala algo que ni te imaginaste, ahí ya está todo pago.

- ¿Cómo pueden hacer lxs lectores interesadxs para acceder a “Guanacos y otros cuentos brutos”?
Me ubican por las redes y me lo piden. Es un simple y liviano archivo pdf de circulación libre.