martes 11 de diciembre del 2018

Desenterrando misterios del pasado

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En el norte de La Pampa existió un pueblo que hoy yace tapado por la soja. El documental “Miró las huellas del olvido”, investiga y recupera esta extraña y misteriosa historia.

El film dirigido, producido y guionado por Franca González se proyectará el 2 de agosto a las 20 horas en la sala Amadeus ubicada en Gil 31. Previo al film, se proyectara el videoclip "Tal mar" de la banda pampeana Catalinatom.

Ambientado en el norte pampeano, el documental narra la historia de un pueblo cuya vida se cortó abruptamente en 1912, y muy poco sobrevivió de él en la memoria de los pobladores de la zona. "Restos de una población yacen ocultos bajo la tierra hace más de un siglo. Su descubrimiento casual es el punto de partida con el que se intenta desentrañar ese misterio. Allí donde la soja reina, lo que se libra es una batalla más en la constante puja del cine contra el olvido" indican en la sinopsis.

Palabras de la directora

A mediados de 2014 leí en un periódico que en el norte de La Pampa habían encontrado un pueblo entero tapado por la soja. El sitio del hallazgo quedaba muy cerca del lugar donde nací.

Lo que más me impresionó al investigar la historia de Mariano Miró, fue que la gente de la región le restara importancia al descubrimiento o, directamente, no estuviera al tanto de que ese pueblo hubiera existido. Fue esa falta de interés, de memoria, de vestigios, lo que me llevó a pensar en la realización de este film.

Creo que la magia del cine documental consiste en trabajar sobre lo que está ausente, en poder enfrentarse con pocos elementos a lo que ya no existe.

En mi caso, Miró representó el desafío narrativo y obstinado por desenterrar historias allí donde la cámara solo registraba llanuras infinitas.

Por último, creo Miró desacraliza la idea de que todo debe quedar guardado en la memoria. Aun cuando la gente se resiste a recordar, siempre hay o habrá algo que pulse por emerger: los cimientos de una casa tapados por la arena, una carta al fondo de un cajón, un cencerro a 2 metros bajo tierra que suena, todavía.