jueves 09 de abril del 2020

DE OTRO POZO

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“El bazar de la caridad”

* Por Gisela Colombo

A fines de diciembre de 2019 Netflix estrenó una serie de ocho episodios originalmente proyectada durante el año en la televisión de los cantones suizos francoparlantes, en Bélgica y luego en Francia. Se trata de “El bazar de la Caridad”, un drama inspirado en un hecho trágico ocurrido en París durante la última década del siglo XIX. El incendio de 1897, generado dentro de una feria de compras y curiosidades que se hacía por recaudar fondos para causas solidarias, fue devastador. En menos de media hora ardió un edificio completo con todo lo que estaba dentro. Más de cien personas perecieron entonces. Especialmente mujeres de familias aristocráticas. Entre ellas, Sofía de Baviera, quien fuera la hermana de Sissi, emperatriz de Austria. Ella, junto con otras tantas damas ricas dedicadas a causas altruistas, murió ese día en “le bazar de la charité”.

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La serie registra el siniestro en el primer capítulo; y lo hace con espectacularidad. Las escenas del incendio son impactantes.

Pero ésa es sólo la génesis de la historia. Tres mujeres concentran la atención del relato, porque de un modo u otro son víctimas directas. La primera Adrienne de Lenvepré, interpretada por Audrey Fleurot, es esposa de un senador y candidato a la presidencia del Senado. Él es un hombre violento. Vemos desde el principio las palizas y los maltratos que sufre. La misma falta de escrúpulos actúa en el ámbito laboral y social. Su hijita Camille desencadena el conflicto porque Marc-Antoine de Lenvepré la envía sin consentimiento de la madre, a un internado. Y luego, le ordena a su esposa que asista al Bazar y gaste mucho dinero a los ojos de la sociedad, como una promoción más de su imagen para la campaña. Adrianne nunca entra a la feria porque se encuentra con un periodista con quien tiene un romance. Gracias a eso es que se salva de las llamas. Pero encuentra en la tragedia su modo de huir del matrimonio abusivo que enfrenta. Desaparece. Finge su muerte y pasa por una de las víctimas fatales, mientras busca rescatar a su hija.

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La segunda es Alice de Jeansine (Camille Lou), hija del emprendedor que monta un cinematógrafo dentro de la feria. El hombre es un rico empresario que está en dificultades económicas. Alice ha sido comprometida con un joven adinerado del que dependerá la fortuna de sus padres y de ella misma. Con él se encuentra en la exhibición de un fragmento filmado por los hermanos Lumiere en el Bazar. Sin embargo, pronto conocerá en medio de las llamas la verdadera naturaleza de su prometido, que huye no sin antes afectar a la criada de Alice, la tercera de las mujeres protagonistas, llamada Rose Riviere (Julie de Bona). Lo que venga después serán siete episodios en que se describe el codo del destino en la vida de las tres damas. Un sino siempre teñido de mentiras, violencia, machismo y la deshonestidad consabida de los políticos en campaña, que se manifiesta aquí como un vicio universal.

El personaje de Lenvepré es quien lo encarna. Y resulta el villano indiscutible. Es, en sí mismo, un símbolo del poder inmoral, del proselitismo que pone por delante la imagen, a la verdad. El periodista enamorado de Adrienne resulta el contrapunto: representa la adhesión leal a la verdad. El Sr. Jeansine, padre de Alice, es metáfora del mercantilismo y del empresariado que pone todo (o casi todo) al servicio de las finanzas. El esposo de Rose es un cochero de la casa Jeansine que vive apegado a los afectos y sueña una vida mejor con su esposa en las colonias. El desafío de él será hallarla.

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La madre de una de las víctimas fatales irrumpe en la historia con un giro que evitaremos develar pero hace muy interesante la historia de Rose.

El relato atrapa, cada capítulo corre con la presteza y el suspenso necesario. No posee el ritmo lento y silencioso del cine francés. En cambio, si sigue a alguna escuela será a la del “entretainment” hollywoodense clásico.

El formato promete un producto comercial. Algo completa ese atractivo para el público de streaming : es el sentir feminista que está presente durante toda la obra. Quizá peca el guión de cierto anacronismo. No sólo la rebeldía natural de las tres heroínas, los vínculos y algunos otros detalles también tienen una faz bastante contemporánea.

No sería justo revelar ningún detalle del final, aunque sí diremos que la serie conforma, es buen entretenimiento. Está correctamente actuada, dirigida, ambientada y el vestuario es más que correcto.

En esta columna solemos cruzar cine/televisión con literatura. ¿Qué ha sido de la literatura, en este caso? El guión podría ser un emblema de la literatura actual. Inspirado en la novela histórica que se produce en estas primeras décadas del siglo XXI. Género que recupera hechos del pasado pero lo hace con un revisionismo que no olvida el tiempo presente, que actúa como el tamiz que filtra en nuestras causas contemporáneas una historia de otro siglo.

Escrito por Catherine Ramberg
Karin Spreuzkouski
Dirigido por Alexandre Laurent

Audrey Fleurot como Adrienne de Lenverpré
Julie de Bona como Rose Rivière
Camille Lou como Alice de Jeansin
Gilbert Melki como Marc-Antoine de Lenverpré
Josiane Balasko como Madame Huchon
Antoine Duléry como Auguste de Jeansin
Florence Pernel como Mathilde de Jeansin
Théo Fernandez como Julien de la Ferté
Victor Meutelet como Victor Minville
François-David Cardonnel como Hugues Chaville
Stéphane Guillon como Célestin Hennion
Aurélien Wiik como Jean Rivière