De otro pozo: "Cumbres borrascosas"

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Cumbres borrascosas, otro clásico

* Por Gisela Colombo

Una de las obras literarias que más interesó a los productores cinematográficos fue la que consagró a Emily Brontë: Cumbres borrascosas.

La película se estrenó en su primera versión en 1939. Su director William Wyler generó un éxito de la mano de actores reconocidos como Laurence Olivier, MerleOberon y David Niven.

Luis Buñuel, en una adaptación bastante libre la rodó en México como “Abismo de pasión”. La acción ocurría también en ese país. En 1970 y 2011 también se estrenaron otras dos puestas en escena.

Aunque mi indestronable preferida es la de 1992.Se trata de la que tiene como protagonistas a JulietteBinoche y Ralph Fiennes (El paciente inglés). El director inglés, Peter Kosminsky, logra la recreación de espacios y atmósfera típica de esa literatura neogótica inglesa y femenina.

¿De qué se trata la obra?
El Señor Earnshaw, que tiene dos hijos, regresa de un viaje de negocios a Liverpool y trae un regalo inesperado: Heathcliff se llama y es un niño gitano, de piel oscura y carácter taciturno al que dice haber rescatado de las calles de la ciudad. (Algunas críticas a Brontë consideran que ese niño era un hijo ilegítimo de Earnshaw, lo cual hace siniestro el romance que luego surgirá con Catherine, otra hija de Earnshaw. La historia personal de Brontë y su relación con su hermano parece conducir a esta idea).

Catherine y Hindley, los hijos, rechazan de entrada al extraño, pero ella termina rindiéndose a los juegos del gitano y se torna su amiga inseparable. Criados como hermanos, la relación comienza a tener un cariz diferente. El amor romántico surge entre ellos pero Catherine, aterrorizada de sus sentimientos decide casarse con EduardLinton, que representa a la cultura inglesa educada, socialmente apta y civilizada. Ella teme, más que ninguna otra cosa, su descenso social a partir de un matrimonio con un hombre de origen desconocido, marginal y analfabeto.

Esta decisión de Catherine llena de rencor a Heathcliff que, sin embargo, no logra dejar de amarla, por lo que decide desaparecer durante tres años. Cuando regresa, visita la casa de Catherine y Eduard y reaviva la relación de amor, cercanía y complicidad con ella. Llega tan cambiado, que ese periodo de ausencia se torna uno de los misterios que queda sin dilucidarse. Ahora rico y educado, Heathcliff ha perdido el ingrediente que impulsó a Catherine a rechazarlo. Es cuando inicia su venganza.

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Lo primero que hace es coquetear con Isabella Linton, hermana de Eduard, y proponerle matrimonio, sin declararle amor alguno. Abiertamente le confiesa que lo único que desea es su dinero. Isabella, educada refinadamente atribuye esa confesión a la intención de mover a risa y acepta la propuesta.

Heathcliff regresa a la casa Earnshaw llamada “Cumbres borrascosas” y se dedica a maltratar a su esposa, a enrarecer el ambiente y al propósito de perder a su hermano adoptivo, Hindley. Le fomenta las apuestas y el alcohol y lo financia hasta convertirse en el beneficiario de la hipoteca. Así es como se queda con esa propiedad.

Mientras tanto, Catherine sufre su suerte y tiene un parto complejo que la lleva irremediablemente hacia la muerte. El bebé, CathyLinton, será en quien Heathcliff se seguirá vengando con mayor saña, porque a pesar de su rencor jamás deja de amar a Catherine, su madre y ve en ella a su asesina.

La historia continúa con una serie copiosa de estratagemas para despojar al viudo de Catherine y a su hija. Pero la venganza sigue alcanzando a otros personajes. Muerto Hindley, a su hijo Hareton. Muerta Isabella, apunta su furia contra su propio hijo. El niño sufre sus maltratos porque Heathcliff lo considera un cobarde enfermizo y miserable, que le recuerda la debilidad de su madre, Isabella.

Con Hareton es con quien mejores armas de venganza pone en juego Heathcliff: en un parlamento esencial, el personaje confiesa que hará crecer a este retoño (Hareton) con un tutor torcido y sometido a los vientos violentos de la cumbre. Y lo hará como un experimento para probar que cualquiera que hubiera sido criado como él, como un ser de segunda categoría, se convertiría en el demonio que él es. Su propia personalidad es el resultado natural de la falta de educación y el maltrato. Si Hareton (el niño) no recibe alfabetización y es tratado como un esclavo, siendo el verdadero propietario de la casa, es con ese objeto y no por antipatía.

En suma, la obra es una historia de amor, un relato sobre venganza, pero también una tesis sobre la educación, una novela neogótica de fantasmas (Catherine, después de muerta jamás deja de hostigar con su presencia a Heathcliff), un exhibidor de los prejuicios étnicos y el materialismo inglés del siglo XIX, y quizá cuántas cosas más…

La película refleja muy bien todos estos asuntos y consigue la oscuridad característica de la novela. Los personajes se apegan bastante al original literario y, a pesar de sus dos generaciones recreadas en dos partes, no extravía la unidad ni tampoco cercena la complejidad que hace de esta obra un clásico de la Literatura Universal.