De otro pozo, "Minimalism"

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"Minimalismo"

* Por Gisela Colombo

En 2016 dos estadounidenses jóvenes decidieron difundir un giro radical de vida que sufrieron a partir de un cambio de perspectiva.

Este asunto es el que aborda el documental “Minimalism”, que ofrece Netflix.

¿Qué es el minimalismo?
La tendencia artística que tuvo sus amaneceres después de la Segunda Guerra Mundial se afianzó en las décadas siguientes como un estilo despojado, desprovisto de ornamentos. Característico por sus formas geométricas y una simpleza que niega el “horror vacui”, plaga temida para tiempos menos austeros, en los que la falta de objetos e imágenes resulta inquietante.

Desde la literatura ha habido, al menos en el mercado norteamericano, una versión del minimalismo por medio de la palabra. Hemingway fue el primero que practicó el discurso austero que caracteriza al estilo minimalista. Raymond Carver es otro de los reconocidos minimalistas literarios. Este estilo simplemente acentuó lo que ya era una tendencia a la simplificación, la agilización del discurso y la adaptación a una percepción distinta del tiempo, una aceleración de la vida que ya no admite treinta páginas de presentación de los personajes. La eliminación de la adjetivación, de los adverbios que detallan las circunstancias, y la reducción de largas descripciones redundó en la actitud activa de los receptores. La imaginación del receptor cargaría de detalles las escenas. Y agilizó mucho la lectura.

La libertad estaba en el fondo de todo. La libertad y el minimalismo iban de la mano.

Lo cierto es que del arte, el concepto saltó al pensamiento y después del año bisagra que marcó el nuevo milenio, comenzó a estudiarse y atraer como un estilo de vida, más que como una estética.

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Lo que ahora ofrece este documental es la experiencia de dos escritores especialistas en el nuevo estilo de vida. Las cámaras acompañan a Joshua Fields Millburn y Ryan Nicodemus, en un recorrido por EEUU ofreciendo conferencias y presentando sus libros.

Pero también se intercalan variedad de intervenciones: la opinión de sociólogos, financistas, psiquiatras, especialistas en la industria de la moda, periodistas que dan su testimonio,víctimas del estrés al que lleva el consumismo, y familias. Las familias de muchos que han sido tocados por este despertar.

Cuando se les pregunta en qué consiste el cambio, ellos responden que todo se reduce a notar un día cualquiera que no se es feliz. A descubrir que la carrera del dinero y la materia no siempre proporciona la paz ni el goce prometido. En el imaginario social alimentado por la publicidad y hasta en la más bienintencionada educación que conceden padres a hijos se alimenta la fantasía de que el éxito y el poder adquisitivo son una fórmula infalible para la realización y la felicidad.

Los testimonios de quienes aparecen en el documental coinciden en que vivían antes del cambio como si fueran marionetas del sistema. Consumían porque estaban tristes, porque festejaban un éxito, porque sentían que lo merecían, como compensación por haber tenido un mal día, mes o año… Estaban programados para curarlo todo con el consumo de bienes materiales. El resultado era un vacío que pronto los llevaba de nuevo a comprar para llenarlo.

La propuesta de Millburn y Nicodemus es despojarse de todo lo superfluo. De todos esos objetos que consumimos para luego olvidar por qué maldito deseo los compramos.

Una mujer enseña a vivir con 33 prendas de ropa, un emprendedor cuasi nómade sale de viaje permanente con todo lo que tiene, a cuestas en un bolso pequeño. Y declara ser dueño de 51 objetos en total, contando la tecnología, la ropa, los zapatos, los utensilios, etc.

Algunos cuentan que redujeron su vivienda a muy pocos metros y donaron todo aquello que no era de extrema necesidad.

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Según los minimalistas, la repentina indiferencia al deseo de consumir de continuo se torna hábito y las deudas bajan.Los tiempos sobran porque no es necesario trabajar tantas horas. El estrés afloja, el sujeto abandona la tensión agobiante y conecta con otros aspectos de la vida mucho más medulares. La familia es uno de ellos.

La conciencia de que somos manipulados por grupos que alientan nuestro consumo y la frustración personal cuando no podemos hacerlo aleja más aún el consumismo extremo. Es como bajarse del tren, porque uno advirtió que va para otro sitio.

Nicodemus confiesa que ese instante fue para él el día que se vio queriendo venderles a niños de cinco años teléfonos celulares.

Pero salir de la ruedita del hámster, en la que corremos desesperados para estar siempre en el mismo sitio, en la que nos sumerge la vida moderna no es fácil.

Hoy la mayoría de la población vería en una renuncia semejante una alternativa autodestructiva. Pero esta filosofía no es una novedad de ningún modo. Quizá les resulte familiar el pasaje: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme.”

Más allá de religiones y doctrinas, quien lo dice en el texto bíblico es, para mucha gente, imagen de la paz y la verdad. “Vende todo y ve tras la paz y la verdad” sería traducido a lenguaje agnóstico.

“Minimalism” desde la plataforma que es casi un emblema de evasión, inmediatez y consumo, sacude al espectador.

Aunque la producción se cuida muy bien de no proponer fundamentalismos. Como respuesta a la objeción de un hombre del público, Millburn responde que no se trata de no consumir, sino de no hacerlo desbocadamente, sin límites, con la compulsión propia de una adicción.

En fin, un documental que es una propuesta con la que podemos o no acordar, pero sin dudas promete una hora de entretenimiento y muchas más de debate y discernimiento.