domingo 20 de septiembre del 2020

De otro pozo

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Las horas más oscuras

* Por Gisela Colombo

En 2017 se estrenó una película del mismo director que “Atonement”, film del que hablamos en la última columna, Joe Wright.

En este caso nos referiremos a “Las horas más oscuras” (en inglés “Hardesthour”), cuyo tema es la prueba crucial que transita Winston Churchill, primer ministro británico durante parte de la Segunda Guerra Mundial.

El recorte que hace el guión de Anthony McCarten comienza el 8 de mayo de 1940 y concluye el 4 de junio del mismo año. Y es el registro novelado de los primeros días de Churchill como premier. Incluso es posible ver la reconstrucción cinematográfica de la dimisión de su antecesor Neville Chamberlain. El conflicto central no tarda en dejarse ver. Luego de negociaciones secretas para lograr una tregua con la Alemania nazi, por medio de la intervención de Mussolini, Churchill debe tomar la decisión de aceptar el trato o no.

Mientras tanto, gran parte del ejército inglés ha sido expulsado hacia las playas de Dunkerque, de donde no pueden salir. Es cuando una idea insólita para los códigos bélicos del momento dicta al primer ministro que pida auxilio a los dueños de embarcaciones pesqueras y barcos privados de ciudadanos británicos para que rescaten a los varados en la ribera del Mar del Norte. Los sobrevuelos de la Luftwaffe sobre Londres afectan directamente la residencia del primer ministro. Pero no terminan allí las tensiones. El rey Eduardo VI no tiene la confianza en él que cualquier mandatario necesitaría en tiempos tan complejos.

Pero la figura de Churchill, con el pasar de los acontecimientos, va ganando peso. La película parece atribuirlo a lo que hoy calificaríamos de extraordinaria resistencia al estrés, y quizá más tradicionalmente se atribuiría al espíritu flemático de quien fuera Premio Nobel, no de la paz sino de la literatura. horas2.jpg

En rigor seguramente el mismo trabajo con que la Academia sueca compensó el no poder darle el de la Paz fue insumo fundamental para el guionista.

“Historia de la Segunda Guerra Mundial”, obra de su autoría, ha sido una especie de alegato de la actuación de Churchill durante el conflicto y en primera persona. En la tónica de reconstrucción histórica los dos acontecimientos de apertura y cierre del relato son el debate de la Cámara de los Comunes de Inglaterra que se refiere con la fórmula de “Debate Noruego” y el discurso emblemático de Churchill “WeShallFightThemOnTheBeaches” (“Lucharemos en las playas).

La película es excelente. La reconstrucción de época, la investigación histórica que acredita cada hecho de la trama son sólo dos de sus méritos. La música, una dirección impecable y una apuesta visual de calidad también contribuyen. Pero lo que enaltece esta puesta en escena es la increíble actuación de un Gary Oldman irreconocible en una caracterización que también despierta admiración por los maquilladores y vestuaristas.

Varios premios reconocieron la labor del actor como una de las mejores de su carrera. Así ocurrió también con la actriz que interpreta a su esposa (Kristin Scott Thomas). Y sólo para conocer ambas maravillas interpretativas valdría la pena verla. Si algo podría mejorarse será el tono emotivo y patriótico que se le da al final a una decisión que de seguro en la realidad habrá sido deliberada y fría más que emocional.

Si alguien duda respecto a la agilidad con la que pueden contarse hechos históricos de esta relevancia, se sorprenderá por el ritmo vertiginoso que lleva el relato.

También es un espectáculo entretenido, además de interesante.

En síntesis, “Las horas más oscuras” no deja de ser una nueva oportunidad para descubrir el cruce permanente y fecundo de la literatura con el séptimo arte.