jueves 21 de enero del 2021

DE OTRO POZO

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"Jackie"

*Por Gisela Colombo

Jackie es un film relatado a partir de la entrevista que un periodista canónico hace a la viuda del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, a una semana de su pérdida. JFK murió asesinado por un francotirador en plena calle durante una visita oficial al Estado de Dallas. Un crimen que, fiel a su estilo, el establishment resuelve expeditivamente poniéndole la cara de Oswald. El asesinato del acusado en un corto plazo multiplica las dudas y alimenta el misterio, de un caso cuya resolución no conformó al mundo.

La película comienza con el relato de una entrevista realizada a siete días del fatídico episodio que dejó acéfala la Casa Blanca, en 1963.

A partir de ese eje de preguntas y respuestas, van desplegándose, en un rompecabezas, escenas que revelan desordenadamente la vida de Jackie.

El director, Pablo Larrain, de origen chileno, ya había experimentado esta estructura en películas anteriores. Pero esta producción equivale a su desembarco en el mercado norteamericano.

La protagonista, figura pública ícono de la belleza y el glamour, es interpretada por Natalie Portman, cuya actuación es impecable y le ha valido un Óscar a mejor actriz. Eso y la estética minimalista que prevalece en toda la película, son responsables de que sea agradable ver esta película a pesar de su ritmo lento y su carácter fragmentario.

Si Borges supo decir que Homero, mediante la cólera de Aquiles, tuvo la genialidad de mostrar un mundo total, el de la Guerra de Troya, el guión de Noah Oppenheim, salvando las enormes distancias, intenta algo similar. Un modo de exhibir la verdad compleja de un magnicidio inverosímil ante los ojos de una multitud que lo presenció (y otras varias que la verían por las transmisiones televisivas desde distintos rincones del mundo), por medio de las emociones y pensamientos inmediatos de la viuda. Así se despliega un hecho de peso en la historia del siglo XX mediante fragmentos del testimonio subjetivo y emocional de la primera dama.

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El relato apela a algo que el director ya había trabajado en obras anteriores, y es el contrapunto entre el tiempo que transcurre al ritmo del reloj, con sus urgencias y frivolidades,y el tiempo universal e histórico. Jackeline Kennedy encarna especialmente éste último porque concentra su labor posterior al atentado en recoger el legado de su esposo e igualarlo en el plano simbólico con otro presidente de méritos sobrados, que también murió asesinado. En efecto, Abraham Lincoln es una presencia permanente, al punto de transcurrir algunas escenas en el cuarto matrimonial asentado sobre la antigua alcoba del prócer.

Sorprendentemente, a pesar de lo trágico y rutilante de los hechos, el relato no consigue despertarnos empatía con la protagonista. Aun cuando los hechos no suponían ningún esfuerzo para lograrlo. Sólo verla salir con sus dos hijos pequeños hacia los funerales podría haber sido suficiente si el film se hubiera decidido por la ficción o por el género documental. Pero no, queda siempre a mitad de camino entre uno y otro.

En síntesis, el mayor atractivo de este espectáculo disponible por streaming es la actuación de una gran artista que reconstruye la gestualidad del personaje público, auxiliada por el vestuario y la estética de los espacios. Y, en menor medida, la dudosa virtud de proporcionar algunos datos confiables que podrían despertar el interés por un hecho histórico medular del sangriento siglo XX.