domingo 29 de noviembre del 2020

DE OTRO POZO

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“Gambito de dama”

*Por Gisela Colombo

La experiencia de ver la serie “Gambito de dama” es curiosa, al menos lo fue para mí. El motivo es que la sustancia que tiene el relato emana al espectador como una firmeza y una realidad muy difíciles de reproducir. Es que antes de ser una producción para Netflix se trató de una novela con algunos toques policiales pero profundamente documentada en términos de ajedrez. El autor, Walter Tevis, basó el conocimiento en su propia experiencia del ajedrez aunque él jamás llegó a ser un Maestro. Sin embargo, conoció muy bien la labor de Fisher, Karpov, entre otros. El libro se publicó en 1983, y despertó el interés de varios realizadores cinematográficos. Pero finalmente fue la plataforma de streaming la que nos acercó la historia en 2020.

Ya en el libro se consignan múltiples juegos de deportistas profesionales, aunque no se revelen las procedencias, los protagonistas o las circunstancias. Esta documentación puntillosa de las jugadas canónicas y sus modificaciones creativas deja al desnudo el conocimiento del autor y produce un efecto de realismo muy bien logrado.

Durante sus siete capítulos, la protagonista va convirtiéndose en una maestra del ajedrez y derribando vallas especialmente dispuestas para las mujeres, cuyas representantes en un juego tradicional, si los hay, son raras avis en la disciplina, pero también en la vida.

Cuenta la historia que un accidente de tránsito deja sin padres la niña a quien llaman “Beth”. Elisabeth Harmon es el nombre con el que la apuntan en el hogar de expósitos donde pasará su infancia y comenzará su adolescencia hasta ser adoptada por una familia que, como la suya original, sólo le ofrecerá una madre.

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Pero quiere la suerte que la nena, mientras sobrevive en el hospicio, conozcael fascinante mundo del ajedrez. El iniciador es una especie de conserje o encargado de mantenimiento del instituto.

El desamparo de Beth pronto hallará a qué aferrarse. El hombre le enseñará a jugar y notará en ella grandes habilidades para la reflexión, la proyección y la memoria. Perono será él, el sujeto en quien se sostenga. Quien la mantendrá a flote y animará todas sus ilusiones será el mismísimo ajedrez.

También en esos tiempos tempranos, y gracias a unas píldoras que les proporcionaban como obligación a las internas, descubre lo que será su talón de Aquiles. En ello se hará visible una tesis bastante extendida: que la compensación por gozar de un don innato semejante consiste en tener una tendencia autodestructiva que tendrá que mantener a raya toda la vida. La predisposición a los abusos de sustancias; alcohol o psicofármacos, da igual.
Pocas veces veremos interrumpirse la soledad estructural de Beth. Por la comunión relativa con su madre adoptiva, por la llegada de una amiga del orfanato a su vida adulta, o la cercanía con varios ajedrecistas, algunos de los cuales, se acercan con intenciones románticas. Sin embargo,nada prospera fuera de la obsesión de la joven por el ajedrez.

La historia transcurre no en el entorno y los vínculos, sino en el interior de un personaje tan dotado como vulnerable.

Una sobreviviente que sabe hallar un sentido para su vida.

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La música es un ingrediente fundamental, al igual que la ambientación. Todo contribuye a una verosimilitud que se respira, aun cuando no se dominen las herramientas del juego. La actriz, anglo-argentina, Any Taylor Joy cumple una labor extraordinaria y es la responsable de llevarnos por los vericuetos de una mente sorprendente, mientras que desnuda un corazón vulnerable y siempre sediento.

Y si alguna crítica despliega la serie quizá sea al individualismo de la sociedad estadounidense frente a la solidaridad que muestran entre sí los maestros rusos.

Con excelente narrativa, lenguaje visual impecable y una reconstrucción de época muy satisfactoria, la serie se torna una invitación a conocer más de cerca el ámbito de un deporte único, pero también las permanentes salidas creativas que fueron engrosando, como muestras del ingenio y la lógica más perspicaz, los tratados teóricos siempre vigentes.