martes 29 de septiembre del 2020

Bailarines piden pista

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La Asociación Pampeana de la Danza le presentó al gobernador Sergio Ziliotto un protocolo para el regreso de las actividades del sector, uno de los más castigados por el aislamiento y –también- uno de los más numerosos dentro del universo del arte provincial.

“El objetivo principal de este protocolo es prevenir la transmisión de afecciones respiratorias (incluyendo las afecciones ocasionadas por COVID-19) en el ámbito dancístico. Esto significa proteger la salud de docentes, estudiantes, profesionales y el personal auxiliar de los espacios donde se desarrollan dichas actividades”, dice APaDa. “Para poder garantizar la continuidad de la actividad y el trabajo del sector que no puede suplirse ni reemplazarse su labor de manera virtual, se deberá dar cumplimiento al mismo, a través de una serie de pautas de seguridad e higiene que deberán implementarse en este tipo de establecimientos, así como también, de directivas de prevención a adoptar por parte del personal que involucra a este rubro”, continúa.

El detallado escrito es un primer paso hacia la “normalización” de la actividad, cuestión que se basa en varios puntos que los trabajadores del arte del movimiento explican así: “la inmensa mayoría de los y las artistas y/o gestores culturales, talleristas, docentes, intérpretes, coreógrafos/as, propietarios de salas y espacios independientes del sector de la danza (alquilados o no), obtienen los recursos económicos para su sostenimiento, pago de servicios y salarios exclusivamente a través de las clases, actividades y producciones que generan.”

“El sector de la danza está conformado por trabajadores/as independientes y/o monotributistas y un gran porcentaje trabajan de manera informal. Es evidente entonces que estén dentro de los sectores más perjudicados. Debido a esa condición de informalidad, un número importantísimo no ha logrado aplicar a ninguna de las ayudas que otorgadas por el Estado para paliar las circunstancias actuales (IFE, Fondo Desarrollar). Y el mínimo porcentaje que tiene acceso a dichos fondos confirma que éstos no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de manutención de los espacios, pago de servicios, de alquileres, etc.”

“Los números evidencian una gran pérdida económica y la precarización de la actividad que se exacerba en este contexto. Esto atenta contra el sostenimiento de espacios de formación y academias en donde se dictan clases de danza, los cuales, al extenderse el tiempo de inactividad corren el riesgo de cerrar sus puertas. En este sentido y teniendo en cuenta la situación epidemiológica en el contexto del Aislamiento Social Obligatorio y observando la grave problemática económica que atraviesan los espacios de danza creemos que es preciso y posible que comience el proceso de reapertura de los establecimientos de danza y el reinicio de sus clases atendiendo a los cuidados y protocolos necesarios”, remarca.

Es por ello que se propone “un trabajo y una reflexión mancomunada entre la Asociación Pampeana de Danzas y el Estado en las distintas jurisdicciones, entendiendo que es un problema que nos nuclea. Y esperamos pueda resolverse de la mejor manera y en diálogo permanente.”

Para fundamentar este requerimiento, sostienen que “la danza abarca en sí misma varios aspectos primordiales como lo son la formación en el arte de la danza y su desarrollo profesional, el entrenamiento físico, el terapéutico y el sostén emocional de las actividades en relación con la salud y el aspecto comunicacional, creativo y expresivo, todas ellas se relacionan con el bienestar.”

“La actividad requiere de espacios preparados para su práctica, ambientes donde se pone énfasis en el cuidado personal y en el cuidado por el otro. Donde la relación virtuosa entre docente y estudiante encuentra la plataforma para el crecimiento en el arte del movimiento. Es un trabajo bajo el cual se organiza una actividad que forma parte de la Economía de la Cultura y que por sus características resulta extremadamente vulnerable en las condiciones actuales. Esa vulnerabilidad coloca a la actividad y sus trabajadores/as en grave riesgo de quedar sin la fuente laboral, cortar las cadenas de pago, perder los bienes y en muchos casos afrontar problemas de alimentación básica.”

Al texto completo puede accederse en la página de Facebook de la APaDa.