viernes 15 de diciembre del 2017

Eduardo Ferma, el artista y el amigo

Por Ignacio Sassu. Ya a los tres años, en el corazón del monte pampeano -donde vivía con su familia- supo que quería ser dibujante, y así fue que en la niñez comenzó a germinar la esencia de su arte, mientras realizaba sus primeros trazos, aún sin tener maestro ni referentes.

De esta manera comenzó la pasión que haría de él uno de los exponentes más altos de la plástica y del dibujo periodístico, la caricatura, la publicidad, el dibujo animado en La Pampa.
Nacido en Jacinto Aráuz, se estableció en su juventud en Santa Rosa, ciudad en la que es reconocido, respetado, admirado y querido por amigos y colegas. Es realmente emocionante escuchar el relato que hace de su vida, tanto en los aspectos artísticos, como de sus vínculos. Sus ojos brillan intensamente cuando recuerda a Gloria Iribarren, su compañera durante cuarenta y cuatro largos y bellos años, y su amistad con René Favaloro.
Al reconocido cardiólogo lo conoció a los trece años, cuando Favaloro fue a trabajar de médico rural a Aráuz,y desde aquel entonces mantuvieron una larga amistad, que Ferma recuerda emocionado, y emocionando.

ferma obra

"Giselle"

Durante su carrera como diseñador y dibujante, -que comenzó en Bahía Blanca en su juventud, allá por los años cincuenta y que continuaría ya con estudios superiores en la la mítica Escuela Panamericana de Arte-, Eduardo tuvo el privilegio de tener como profesores a nombres internacionalmente reconocidos como Hugo Pratt, Enrique Brescia y Héctor Oesterheld. De ellos mantiene un recuerdo vívido que ilumina su mirada, y se hace aún más vehemente cuando confiesa que por amor se quedó en el país, rechazando la oferta de ir a Venecia como ayudante del gigantesco Hugo Pratt, el creador del “Corto Maltés”. Por amor se quedó en Argentina, y ni un poquito de arrepentimiento muestra al contarlo, y se vuelve más bella su mirada, más íntima su voz.

Con el pasar de la vida y queriendo reunirse con su dispersa familia, se vino a Santa Rosa, donde trabajó como dibujante para diarios de la provincia como La Arena, La Capital, La Reforma y otros medios de Trenque Lauquen y distintos puntos del interior. De aquella época son recordadas sus Noticias en el Lápiz y sus caricaturas.
En los años setenta, Eduardo Ferma expuso su obra en lugares alternativos, como el legendario boliche “Tragos Isis”, donde despertaba la admiración de los jóvenes de aquella generación, con sus cuadros de profunda modernidad y de diseños geométricos, mostrando en aquel entonces una tendencia que la gente del lugar desconocía.
Afloran recuerdos, entre ellos, el de una exposición en Buenos Aires, en la que el ex profesor Pereyra de la Panamericana de Arte fue a verlo con sus alumnos, gesto que le brindó un especial reconocimiento. Pero sin duda, el recuerdo más intenso evoca a Gloria, la compañera que le organizaba sus muestras y su trabajo, y lo desborda el cariño al mostrarme sus fotos.
De Favaloro habla como de un amigo que le marcó la vida, “mi referente” le llama , ya que Ferma se quedó sin padre a los tres años y en la figura del médico encontró un ejemplo de vida y un amigo para siempre. Se veían muy seguido, cada vez que el médico iba a Jacinto Aráuz, se daba una vuelta por su casa, pero también se hablaban por teléfono todos los fines de semana.

Al terminar la nota, Eduardo llevó a este cronista a su atelier, y allí pude apreciar sus últimas obras y también, varias de aquellas que marcaron toda una época. En esos últimos cuadros sigue estando viva la modernidad y la alegría de sus creaciones.

ferma violin

"Violinista"

Hoy, mientras se recupera de problemas físicos que por el momento le impiden usar sus manos, y aún sonriente, me muestra su computadora, con la cual piensa seguir produciendo. También espera volver a trabajar con su aerógrafo y seguir aportando con su obra al patrimonio cultural pampeano.
A sus setenta y nueve años no se entrega ni se rinde, continúa sonriendo y cultivando la amistad mientras proyecta una nueva muestra, que hará en conjunto con otro plástico y escultor amigo.
Eduardo Ferma nos deja ese gusto amable y alentador de los que toda la vida han trabajado con intensidad. Vayan estas líneas como un homenaje al artista y al amigo.

ferma_favaloro.jpg

"Llegada a Estados Unidos", una de las tantas obras que realizó sobre René favaloro