viernes 03 de abril del 2020

DE OTRO POZO

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“El gran Gatsby”

* Por Gisela Colombo

“El gran Gatsby” es una novela de Francis Scott Fitzgerald, autor estadounidense considerado uno de los grandes del siglo XX. Inicialmente, su editor Maxwell Perkins y él mismo se sorprendieron por la falta de repercusión de la novela después de dos que habían revolucionado el mercado y le aportaron el prestigio del que ya gozaba en 1925 cuando ésta se editó.

Varias versiones cinematográficas y teatrales precedieron a la de 2013. Su director, Baz Luhrmann tiene el antecedente de “Moulin Rouge”, que anticipa el despliegue suntuoso y la música anacrónica de las fiestas que monta en el Gran Gatsby. Leonardo DiCaprio, en el papel de Gatsby es presentado desde la perspectiva de un narrador testigo llamado Nick Carraway (Tobey Maguire). El relato se convertirá en la primera obra literaria de quien aspiraba a ser escritor. Carey Mulligan, Joel Edgerton, Elizabeth Debicki e Isla Fisher completan el elenco.

La historia llevada al cine es una adaptación que captura, no obstante, los lineamientos generales de la obra original aunque no logra la maestría emocional y la profundidad que tiene la novela.

El relato nos presenta al narrador, Nick Carraway, desde su mudanza a West Egg, una localidad ficticia en Long Island, cuando conoce a su misterioso vecino “Jay Gatsby”. En principio Nick es convidado a una de las fiestas monumentales que celebra habitualmente el excéntrico dandy. Pero luego tocará a él ser anfitrión en un encuentro entre su prima Daisy, casada con Buchanan, y Gatsby.

No se tratará de un primer encuentro. Nick pronto sabrá que Gatsby conoce a Daisy desde los años de la primera guerra, y sigue tan enamorado de ella como en aquel tiempo. La fortuna, que se supone mal habida mediante el contrabando de bebidas alcohólicas y otros negocios turbios, es el resultado de una búsqueda desesperada de Gatsby por hacerse merecedor de la mano de su amada. Pero mientras el hombre amasa su fortuna, Daisy contrae matrimonio con Buchanan.

Al regresar transformado en un hombre rico, Gatsby ofrece unas fiestas que revolucionan la clase alta neoyorkina. Todo el mundo asiste a ese derroche inverosímil en el que el anfitrión convida, pero casi no aparece. El motivo secreto por el cual propicia y financia esas celebraciones es el anhelo de ver entrar a su amor algún día por la puerta del palacio que supo levantar en honor de ella. El deseo se cumple. Y pronto sucede un encuentro mucho más íntimo en casa de Nick, donde recomienza el romance entre Daisy y Jay, ahora clandestino.

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La novela retrata el entorno y las ideas arraigadas en la época respecto a la centralidad del dinero, el prestigio social y la vacuidad de la cultura. Es posible vislumbrar en el texto la crítica social que caracterizó los productos de un grupo de intelectuales norteamericanos que vivió en Europa entre 1918 y 1929. Gertrude Stein los bautizó como la “Generación perdida” y Scott Fitzgerald es uno de sus miembros. Una objeción ácida a la extendida fantasía del “sueño americano” se abre paso entre las páginas del libro y aun en el film es posible notarla.

La novela anima la denuncia del materialismo medular en la sociedad de postguerra. La decadencia de los valores morales, los excesos, el alcohol y la vida nocturna manifiestan una desesperación por beber la vida de un sorbo y huir del telón de fondo de una guerra sangrienta que todavía no cura sus heridas. El film no permite percibir tan abiertamente este asunto aunque sí hace visible el ambiente de decadencia y cierto nihilismo que se respira.

Quizá no sea una película extraordinaria, aunque sí visualmente fastuosa. Sin embargo, verla puede llegar a ser una forma de despertar el interés literario por la actividad de un autor emblemático de una época; dueño de un pensamiento y un sentir particular que vale la pena conocer. Y no se negará ni un minuto a ofrecer entretenimiento, buenas actuaciones y una estética que deleita.