viernes 30 de octubre del 2020

De otro pozo: Parásitos

parasitos.jpg

“Parásitos”

*Por Gisela Colombo

“Parasites” (“Parásitos”, en español) es un film multipremiado (Oscars, Festival de Cannes, etc.) de BongJoon- ho, director surcoreano.

El hombre suele, además de dirigir, escribir el guión original de sus películas. Es un interesado permanente en cierto humor negro y en temas polémicos que incomodan a la sociedad. Es, por otra parte, sociólogo, lo cual no extraña en absoluto porque su perspectiva siempre enfoca la realidad textual desde esa disciplina que retrata su pensamiento. Su faz artística llega a él por vía genética, su padre fue diseñador y su abuelo, escritor.

En este caso, el guión nos presenta una familia que vive en condiciones de gran necesidad, los padres están desempleados, la vivienda es el fondo de un callejón que la muchedumbre de beodos nocturnos utiliza de baño público, que se inunda seguido, y obliga a convivir con la basura y la suciedad. El hijo varón del matrimonio es quien recibe la llave de una nueva vida cuando acepta ser el reemplazo de un amigo que dicta clases de inglés particulares a los niños de una familia rica y especialmente occidentalizada. Los Park.

La Señora Park, dueña de la casa residencial, se deja convencer por este nuevo y joven pedagogo, quien se las arreglará para llevar sin tardanza a su hermana como maestra de artes del excéntrico hijo menor.

Es entonces cuando los recién llegados se ordenan a lograr el despido del ama de llaves y del chofer para cubrir sus puestos. Así van desembarcando los diferentes miembros del grupo familiar “parásito”, guardándose de revelar los parentescos que los unen. La sorpresa será que al lograr los despidos se desnuda un secreto. En suma, por nefasta que sea esta familia, pronto se hará visible que no son las únicas garrapatas que esquilman a los dueños de casa.

elle-parasitos-12-1590058527.jpg

Mientras se atribuye a los menos favorecidos económicamente una moral objetable, una falta de humanidad y el uso de métodos espurios, a los que tienen mejor poder adquisitivo se los describe como seres casi privados de perspicacia, de inteligencia práctica, de sentido común… Se los caracteriza como ingenuos que han adormecido sus capacidades a un punto que los convierte en víctimas muy fáciles para los parásitos sociales. Ejemplo de ello es la Señora Park, un emblema de las clases altas adormecidas en su confort sin desafíos.

El agua es el elemento fundante de la ficción. Se la ve como aguas estancadas, nauseabundas, cloacales siempre asociadas con la casa de los pobres; pero también la lluvia que cae incansable sobre la residencia Park pone en juego la interpretación del espectador. ¿Qué significarán, en cambio, esas aguas?

Dos objetos llaman la atención durante el relato: Uno de ellos, la piedra ritual que recibe el joven profesor de inglés, de manos de un amigo. Así se rescata una tradición asiática de las clases altas para quienes la piedra ̶ parecida en este caso al risco de una montaña̶ atrae la buena ventura y la riqueza. En el film, una vez que el personaje la recibe, todo cambia para bien, aunque no será por mucho tiempo. Quizá sea una intención desacralizadora la que propone el guionista cuando convierte en inefectiva su posesión.

El otro objeto que se repite una y otra vez es la escalera. La proliferación de escaleras aludiendo sin dudas a los movimientos de ascenso y descenso social que le interesan a BongJoon- ho es otra punta del ovillo desde donde desenredar la madeja.

Plagado de guiños locales, de cuestiones culturales muy particulares de Corea del Sur, el film no falta jamás a la universalidad, porque ahonda en vicios inherentes al hombre y a las comunidades que lo nuclean.