jueves 04 de marzo del 2021

DE OTRO POZO

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La memoria y el olvido

* Por Gisela Colombo

“Black Mirror” es una tira de episodios unitarios comienzan un relato y lo terminan en el mismo capítulo−, que cuenta una historia diferente cada vez. En la mayoría de las series, un relato central es la bisectriz que guía todos los capítulos como si de una novela literaria o una telenovela se tratara. Así lo narrado se va revelando como un pergamino que se desenrolla paulatinamente. Pero algunas producciones reúnen características similares a ésta. La pregunta que solemos hacernos cuando esto sucede es ¿cuál es el elemento unificador que hace que no se trate de productos independientes? La unidad, en algunos casos, se explica por un mismo equipo a cargo de todos o casi todos los episodios: idéntico productor, idéntico director, mismo guionista, etc. Pero tampoco éste es el caso de la serie que nos ocupa. Aquí alternan, episodio a episodio, tanto la estética, como la temática, el tono, el casting y quienes dirigen van cambiando

¿Cuál es el común denominador, entonces?

Todas las historias que se narran poseen un futurismo distópico que suele ser escalofriante o invita a la reflexión (filosófica o de corte sociológico). Más cercanos o lejanos en el porvenir, todos ellos se identifican con las particularidades propias de la ciencia ficción, a la que la escritora Judith Merrill define como la “literatura de la imaginación disciplinada” lo cual significa que los hechos extraordinarios que se narran no son sobrenaturales, aunque tampoco resultan posibles o accesibles en el presente. No obstante, lo serán en el futuro. Y el juicio que los interpreta como posibles o no, es ni más ni menos, que la ciencia.

En este caso nos convoca “Toda tu historia” episodio 3 de la primera temporada. Jesse Armstrong fue su creador, quien dispuso el estreno para diciembre de 2011.Como suele ocurrir con los productos de la ficción británica, la inteligencia, la mesura y la calidad conveniente para el lucimiento se sustenta con un guión seria e ingeniosamente escrito.

La historia ocurre en un futuro posible en el que un chip subcutáneo que se implanta detrás de la oreja derecha permite conservar como en una película las escenas vividas. “Toda tu historia” está grabada allí, lo cual podría ser ventaja para la introspección. Pero lo que ocurre en este caso se limita, en cambio, al costado destructivo de la tecnología.

El chip graba los recuerdos y hace posible proyectarlos en una pantalla.

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Liam (TobyKebbell), un joven abogado que está buscando empleo, acude a una entrevista en otra ciudad y regresa con la sensación de haber malogrado algo. Al arribar a su casa, su mujer Ffion (JodieWhittaker) ha organizado una reunión con amigos. Entre presentaciones varias Liam nota la complicidad de su esposa con un tal “Jonas”. Mientras eso ocurre, la charla se aventura hacia la especulación. Discuten si el abogado logrará o no el puesto para el que se ha postulado. Los comensales, que son desconocidos para él, van inmiscuyéndose y reclaman el relato de la entrevista. Así es como llega a la pantalla esa experiencia ante la mirada atenta de los amigos de Ffion. Es cuando las opiniones se sueltan con una libertad que es incongruente por el escaso conocimiento que los invitados tienen del dueño de casa. Es en ese momento en que se emiten opiniones sobre la tecnología de la memoria, que todos excepto una mujer aceptan de buen grado y consideran muy útil.

Pero la reciente sospecha por la familiaridad de Ffion y Jonas, alimentada por una exposición excesiva del hombre, que acapara la atención y se hace el gracioso, fortalece el barrunto y conduce a Liam a obsesionarse. A tal punto que, en una escalada de violencia, obliga a su esposa a proyectar sus recuerdos con Jonas. Y Ffion acaba reconociendo que tuvieron una relación unos años atrás y que duró una semana. Pero la curiosidad de Liam no queda conforme e ingresa en una paranoia que acabará por exigir a su mujer que proyecte sus recuerdos completos. Lo primero que extrae de ese proceso es el conocimiento de que no había sido una semana de romance sino seis meses; para luego caer en la cuenta de que la última vez que su esposa tuvo sexo con Jonas, fue hace apenas ocho meses atrás. Este hecho convierte una experiencia anterior de Ffion en la simultaneidad de matrimonio y amante. En otras palabras, franca infidelidad.

A pesar de los juramentos que la mujer hace, el esposo no cree que como dice ella hayan usado preservativo en esa ocasión. La pareja (Liam y Ffion) tiene una niña de unos meses de edad, lo que lleva a enloquecer a Liam pensando que podría estar criando a una hija ajena.

En el clímax, el engañado obliga a la mujer a proyectar con detalle y completo el encuentro sexual y se entera, finalmente, de que no usaron protección y es altamente probable que la bebé sea hija del amante. Hacia el final, Liam decide extirparse brutalmente el chip, pequeño como un grano de arroz, pero tan denso que su peso en toneladas es capaz de aplastar el espíritu.

La devastación del protagonista se transmite al espectador y la angustia lo compromete apreguntarse si algunas tecnologías no son más nocivas que útiles.

Borges recordaba lo que había señalado Bergson respecto a la selectividad de la memoria. La memoria, que conserva caprichosamente unos recuerdos, mientras borra otros.

Al fin y al cabo, es preciso recordar para poder escoger, consciente o inconscientemente, qué olvidar. El olvido es en sí mismo una herramienta de supervivencia que garantiza no sucumbir ante el peso del pasado.

Nadie lo sintetiza mejor que el Martín Fierro: "Sepan que olvidar lo malo/ también es tener memoria"

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