jueves 14 de diciembre del 2017

Día de la Música

Para muchos –y es un pena que no sea para todos- es el motor que mueve el mundo, lo que anima y tranquiliza; es el alma de la vida.

Compartimos en el día de la música esta joya del cancionero pampeano, ejecutada magistralmente por Aixa Aguirre, la “heredera” de Julio Argentino Aguirre, una de las guitarras más respetadas hoy en día, ya no sólo en La Pampa, si no en la región y en el país.

La elección de “Ocaso Pampeano” no es azarosa. Su autor es uno de los artistas más sobresalientes que ha dado la región: Don Paulino Ortellado, quien a la vez fue el maestro de Julio Aguirre.

La obra es un estilo clásico del acervo cultural pampeano y Aixa lo toca con una justeza pero a la vez candidez y dulzura que emociona.

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Cecilia de Roma
El Día Internacional de la Música fue instaurado el 22 de noviembre en memoria de Cecilia de Roma, una joven mártir que murió cantando en el año 230.
Casi sobre el final del Siglo II d.C. Cecilia fue obligada a casarse con Valeriano, un joven de la sociedad patricia. Ella era católica, religión que no era aceptada por el Imperio Romano.

Pero a la devoción por el catolicismo se le sumó su esposo, quien junto al hermano de este, se encargaban de sepultar los cadáveres de los católicos asesinado por orden del emperador, ritual que –obviamente- estaba prohibido. Fueron descubiertos, torturados y ejecutados.
Pero el pulgar de emperador también llegó a Cecilia, quien fue encarcelada y obligada a dejar esa religión. Sin embargo, al declarar que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera Fe, la joven fue introducida en un horno caliente para que la sofocación y los gases terminaran de “convencerla”.

Extrañamente, mientras sufría estas torturas, cantaba alabanzas a Dios, pero pero no murió. Entonces fue condenada a muerte: el 22 de noviembre del año 230 el alcalde romano Almaquio ordenó que le cortaran la cabeza. Sería el fin de Cecilia.

Con la implantación del catolicismo como religión oficial, en 1594 el Papa Gregorio XIII nombró a Cecilia como patrona de todos los músicos (convirtiéndola en Santa), puesto que en su infancia practicó diversos instrumentos.

También, alguien que no acordaba demasiado con la idea de dios, el filósofo Friedrich Nietzsche, sentenció una vez: “Sin música, la vida sería un error”.