Una aproximación interdisciplinaria a la música

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El músico y docente Pablo Cernik, llegó por primera vez Santa Rosa para brindar una capacitación en pedagogía de la Rítmica Dalcroze.

Cernik se especializó en pedagogía musical en la metodología Dalcroze en el Instituto Dalcroze de Ginebra. Estuvo radicado en Suiza y luego en España durante varios años. Hoy, de vuelta en Argentina, está profundamente comprometido en este camino de tallerista internacional de la metodología Dalcroze, que lo ha llevado a impartir cursos en Argentina, Japón, Suiza, España, Costa Rica, Colombia, Chile, Italia, Francia y Méjico.

Invitado a La Pampa por las docentes Laura Ré y Maria Paula Castrilli, y bajo la organización de la Secretaría de Cultura del Gobierno de La Pampa, Cernik, ofrece por estos días Jornadas gratuitas de Asistencia Técnica sobre la metodología Jaques-Dalcroze. Telón Pampeano lo entrevistó para conocer en profundidad los ejes de esta metodología y sus aportes al aprendizaje de la música.

- ¿Como te encontraste con el método Dalcroze?

Empecé por casualidad en el ex Conservatorio Nacional de Buenos Aires. (actual UNA). Hice una capacitación, y una obra de rítmica me sorprendió. Allí descubrí lo que era moverse mientras alguien improvisaba la música para uno mismo.
Yo era pianista de ballet, siempre me pedían que improvisara, pero hasta aquel día en que alguien me pidió que me moviera, no me había dado cuenta del valor de improvisar.

- ¿Cómo fue la formación? ¿Tuviste que cambiar algún paradigma, o idea preconcebida?

Yo me dedicaba a la enseñanza, pero estaba un poco perdido. La enseñanza -en esa época-, se hacía a partir de una formación de pianista con un permiso para enseñar, sin una formación real. Por eso buscábamos las capacitaciones, para aprender como hacerlo. Aprendí mucho con los capacitadores del Gobierno de la ciudad (CABA), discípulos de Silvia Furnó y Silvia Malbran, de la Universidad de La Plata.

Primero me formé en Buenos Aires y completé la formación a la distancia. Después me fui de Argentina por la crisis, y aproveché, encontré una rítmica diferente a la que había conocido acá. Con otro acercamiento, desde lo corporal, y desde lo personal.

Ésto me llevó a cambiar como músico y como persona. Nunca antes conocí un método que usara pelotas, palos, que se sirviera de otras destrezas, para entender la música y entrenarse musicalmente desde ese lado. Tampoco había tenido que aprender a componer y a improvisar en el piano.
No sabía por que los profesores querían que improvisara, me di cuenta que mi formación no estaba completa en ese sentido.

- ¿Cuáles son los fundamentos, los ejes principales del método Dalcroze? Y ¿En qué se diferencia de otros métodos convencionales?

La diferencia con otros métodos de enseñanza es que la aproximación es interdisciplinaria. No es sólo la música lo que está en juego, sino la vivencia y la experiencia corporal. La estética del arte también tiene una gran importancia. Para poder tener una vivencia propia completa se trabaja desde disciplinas diferentes: el arte, la danza, lo teatral. Lo creativo tiene un gran lugar, tanto desde lo lúdico, como desde la rapidez mental para crear y ponerse rápidamente en la situación. Por eso el hincapié en la improvisación. Se crea en tiempo real.

También, la rítmica Dalcroze busca traducir lo abstracto de la música en algo concreto para tener una vivencia fácil y total. Lo concreto es a través del movimiento y del espacio. Por ejemplo, si hablamos de la duración de una frase, es una medida abstracta. Cuando la tenemos que caminar y corporizar en un espacio queda concretada en una experiencia real.

La metodología tiene diferentes posibilidades y objetivos. Yo me especializo en el aprendizaje de la música. Puede ser también una experiencia terapéutica, o social. Para personas de la tercera edad, en hospitales, para gente en silla de ruedas.

- ¿Cómo desarrollás el trabajo formativo?
Cuando intento formar profesores, lo que hago es revisar la formación que ya tienen, reaprenderla.

Cuando enseño a niños, intento darles esta formación de cero. Para mi es importante enseñar a niños, porque yo enseño a profesores como enseñar a los niños. Si no, no tendría en mi cabeza la realidad de como enseñar a los niños.

- ¿Se está aplicando en la enseñanza en las escuelas?

El único inconveniente es que se necesita un espacio grande, con un piso adecuado, y un piano. Muchas escuelas primarias no lo tienen. Sin embargo, se puede adaptar a otras situaciones. El profesor, teniendo esta experiencia, puede adaptar y buscar otras maneras de enseñar. Las escuelas superiores de teatro, por ejemplo, tienen la materia Rítmica, están preparado para enseñarlo tal cual.

El problema edilicio se debe a la concepción de la enseñanza de la música, en espacios muy pequeños, con sillas y mesas. Como está concebida es el problema.

Los chicos -en ocasiones- tienen problemas por estar encasillados por exceso de movimiento, pero en mi materia funcionan bien, y rebelan un grado de inteligencia superior a sus compañeros. Lo que pasa es que necesitan moverse. Todavía se siguen sosteniendo prácticas de la enseñanza que tienden a disgregar demasiado los elementos de la música. 

- ¿Creés que la música tiene un rol de sociabilización?

La música en un concierto, se va a escuchar en sociedad. Si la pensamos desde el movimiento, es mucho más socializante que la mirada de un concierto. Lo que sociabiliza es el movimiento que crea. En una danza colectiva, aún más. Hay que coordinar, contactarse, ponerse de acuerdo, disfrutar. Eso es lo interesante de la música, que se disfruta más allá de las creencias de cada uno. Es un lenguaje que busca el goce, y acercarse desde otros lados a la gente. Si sólo se escucha sentado sería una pena, no se daría el rol sociabilizador.

La música, como todas las artes, está hecha para ser disfrutada. Quien la hace busca compartir lo que siente con otros. Si eso invita a que los demás se unan con una acción en ese arte, es mucho más sociabilizador, como es el caso de la música.

- ¿Con qué te encontraste en La Pampa en esta primera visita?

Estoy sorprendido. Me encontré con gente muy ávida de aprender algo nuevo, muy atentos, muy respetuosos de algo que es tan novedoso para muchos. Con mucha energía y buena disposición. Algunos son estudiantes y otros profesores, hay jóvenes y personas más afianzadas. El espectro es bien grande. ¡Estoy muy contento!

Para mi, es muy lindo estar acá porque quiero que la metodología llegue al interior del país. Me ocupo mucho de Latinoamérica, pero me gusta que se difunda en mi país. Me parece que tuve una formación de calidad en el exterior. Y la gente se merece conocer este método y poder acceder. Que el hecho de no vivir en Buenos Aires no sea un impedimento: le doy mucha prioridad a eso.

Hay dos personas que me trajeron, docentes de acá, que estudiaron conmigo en Buenos Aires. Son María Paula Castrilli y Laura Ré quienes han impulsado que este proyecto llegue acá, algo que no es tan usual. Se debe a ellas y les estoy muy agradecido.

- Algo que quieras agregar...

Si. Acerca de la formación de Posgrado. Regresé a Argentina 4 años atrás, y en este tiempo logramos poner en marcha una formación de posgrado en la metodología en la Universidad Nacional de las Artes, en la que interviene el Instituto Dalcroze de Ginebra, y tiene un intercambio internacional de profesores. Hay un cupo de 20 personas y una selección que se abre cada dos años, destinada a graduados.

 (Foto: Facebook Centro de Artes Santa Rosa)