domingo 21 de octubre del 2018

LAS XV DE TELÓN

El Agitador.

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Silvio Lang ha desarrollado a lo largo de su vida un potente e inextinguible apasionamiento por la provocación. Pero no la del tirar por tirar: detrás de ese “niño terrible” (enfant terrible) hoy, con el entrenamiento que se puede lograr tras horas y horas de estudio, de práctica, de ensayo y de contemplación, esa maquinaria que es su cabeza se ha tornado particularmente “peligrosa”.

Nació en Santa Rosa y desde muy pequeño le llamó la atención la cuestión escénica. Reconoce como a uno de sus primeros maestros a Roberto Sessa, con quien participó del taller de cine para niños que fue punta de iceberg para muchos y que el docente defendió a capa y espada ante las incesantes amenazas de cierre. Quizás allí también, por esta situación amenazante, se forjó otra cosa, además del amor al arte.

Luego de formar parte de la comunidad teatrera local, fue “desterrado” a la capital del país por su condición contestataria. Allí, al contrario de la lógica depresiva, su energía se potenció y comenzó a producir, dentro del campo del teatro, con una metodicidad y fuerza impresionantes. Entró en el mundo del teatro off porteño por asalto, por constancia y con impacto, pero también con una calidad de producción que no se condecían con la edad: los que no lo conocían, pensaban que Lang era un realizador mucho mayor; máxime cuando revisaban su currículum. Se perfeccionó con los mejores maestros y fue allí cuando se despertó en él una nueva vertiente de resistencia: la docencia.

Comanda el El Taller de Actuación y Creación Escénica y la Organización Grupal de Investigaciones Escénicas (ORGIE), un grupo de performers, actores, actrices, bailarines, dramaturgos, directores, “impulsados por el deseo común de crear a partir de una investigación de las fuerzas que operan en la producción de la subjetividad contemporánea.”

El colectivo, además desarrolla prácticas de entrenamiento, grupos de estudio, publicaciones, etcétera. Durante este año pone en práctica su primer ciclo de formación abierto, con artistas y activistas invitados; mientras comienza el proceso de ensayos de su segunda obra, “Pasadas de Sexo y Revolución”, que sucede a “Diarios de Odio”.

Ahora Lang, desde Buenos Aires, y rodeado de un verdadero ejército creativo y cultural, continúa incesante en su derrotero y es así que lo encontramos para confrontarle con Las XV de Telón, en un alto en esta verdadera usina del arte en que convirtió su vida.


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1. ¿Cuál es la rama en la que mejor se desenvuelve? ¿Por qué?

La práctica escénica. Es el plano donde he podido interseccionar todos mis otros intereses: el activismo político, la investigación, la teoría, el periodismo, la literatura, la producción cultural, el psicoanálisis, la filosofía, el movimiento, la artes visuales y la música...

2. ¿Y cuál la que más lo intriga y le gustaría participar?

La teoría.

3. ¿Qué es lo que debe transmitir un artista?

Agite.

4. ¿Quién o quiénes son sus predilectos?

Vivxs: Maria Moreno, Alaska, Roberto Jacoby, Ivo Dimchev, Dimitris Papaioannou, Walter Van Beirendonck, Nicanor Araoz, Arca, y muchxs más.

5. Fuera del Arte y la Cultura ¿cuál es su actividad fetiche?

Nada está por fuera del arte y de la cultura. Ni siquiera el sexo y la revolución.

6. Si pudiera cambiar algo ¿qué sería?

La heterosexualidad como régimen de pensamiento dominante planetario.

7. ¿En qué época le gustaría vivir?

En los 70.

8. ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción?

Las amistades artísticas y políticas.

9. ¿Qué cosas lo inspiran o lo ponen en positivo?

Los procesos de singularización.

10. ¿Y cuáles logran el efecto contrario?

La colonización interior.

11. ¿Cómo le gustaría que lo recuerden?

Como un agitador.

12. ¿Cuáles son sus virtudes? Si pudiera hacerlo ¿qué cosa de su pasado cambiaría?

La arenga y la liberación de lo colectivo. Cambiaría la violencia que padecí.

13. ¿A qué personalidad le gustaría parecerse?

A Lohana Berkins, Nestor Perlongher, Vsévolod E. Meyerhold y Gilles Deleuze.

14. ¿Por qué cosa dejaría todo?

Por la revuelta.

15. ¿Cuál es el lema que sustenta su existencia?

La anarquía coronada.

Ha puesto en escena obras de Eurípides, Jean Racine, Margueritte Duras, Tennesse Williams, Yukio Mishima, Alain Badiou, Griselda Gambaro, Daniel Veronese y Alejandro Urdapilleta. Incursionó en la dramaturgia con sus obras Tango Nómade, Meyerhold. Freakshow del infortunio del teatro, Salón Skeffington. En varios montajes, desarrolló una dramaturgia en diálogo con la literatura: las novelas El Affair Skeffington, de María Moreno y Kadish, de Graciela Safranchik; los cuentos de Juan José Sena en El deseo de la Petra Polanco; los relatos de Alejandro Urdapilleta en La intemperie; la poesía de Olga Orozco en Yo, Olga Orozco; la poesía de Idea Vilariño en Nada de dios. Obtuvo el premio Florencio Sánchez como mejor director por Querido Ibsen: soy Nora, de Gambaro, estrenada en el 2013 en el Teatro General San Martín de Buenos Aires. En el 2015, presentó las performances Salón Skeffington (Ciclo “Teatro Bombón”), en la Casona Iluminada; Puck. Pequeña sátira de teatro musical, en el Teatro Colón de Mar del Plata; Aprender un cuerpo (ciclo “Pase y Cierre la puerta”, en Milión); Ensayo de Eros, en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Ciclo “El borde de sí mismo”); Oíd el ruido, en la Biblioteca Nacional; la pieza inédita de Gambaro, El don, en el Teatro Nacional Cervantes; el espectáculo multidisciplinario del MICA-Mercado de las Industrias Culturales de la Argentina, Fábrica de lo sensible, en la sala La Ballena Azul, del Centro Cultural Néstor Kirchner; el semimontado Partitura inconclusa para dúo desafinado, (ciclo “Nuestro Teatro”), en el Teatro Picadero.