El talismán de Olga

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Dos libros y el archivo de Orozco.

Un gran trabajo con alrededor de cuarenta estudios sobre la obra de Olga Orozco, realizados por especialistas argentinos y extranjeros, se encuentra próximo a publicarse.

Además, la revisión y sistematización del archivo personal de la poeta pampeana deparará otro punto alto en la revalorización de esta verdadera gema de las letras latinoamericanas. El proyecto es dirigido por la investigadora y docente Graciela Salto y asesorado por la profesora Dora Battistón, quien conoció personalmente a la artista.

Y es que Orozco regresa una y otra vez, quizás porque su obra sea tan magnética como lo era ella misma en persona, con su vozarrón y sus ojos esmeralda.

El proyecto contempla la revisión y ordenamiento de su archivo personal, que adivinamos vasto, acorde a la biblioteca que donara a la provincia y que se convertiría en uno de los principales atractivos de la Casa Museo -su vivienda de infancia- en la localidad pampeana de Toay.

Olga (Gugliotta) Orozco nació el 17 de marzo de 1920 en La Pampa y hasta los 8 años vivió en la casa de avenida 13 de Caballería del poblado aledaño a la capital provincial. Luego su familia se trasladó a Bahía Blanca y a luego a Buenos Aires, donde estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, recibiéndose de maestra.

Integró, desde su primera juventud, el grupo literario surrealista Tercera Vanguardia, al cual pertenecían Oliverio Girondo y Ulises Mezzera, entre otros.

Trabajó en periodismo empleando varios seudónimos y dirigió, también, algunas publicaciones literarias. Colaboró en la revista “Canto”, que dirigía su primer esposo, el poeta Miguel Angel Gómez, y reunía a la llamada Generación del ‘40. Por esa época hacía comentarios sobre teatro clásico español y argentino en Radio Municipal; fue actriz teatral y trabajó en Radio Splendid en la compañía de Nydia Reynal y Héctor Coire. En los años sesenta fue redactora en la revista Claudia y organizó el horóscopo del diario Clarín durante los años 1968 y 1974.

Pero lo más sustancial, ya hablando puramente de su literatura, es cómo esa infancia mágica en Toay la marcó eternamente y retorna con obsesión en sus escritos. Parte todo, quizás, de los relatos que su abuela María Laureana le “contara” de pequeña y que se transformarían en su talismán poético. El estudio del tarot confluye para que toda palabra colocada allí se transforme en un acto ritual, tan literal como que Olga escribía con una piedra en cada mano.

El pasado 15 de agosto se cumplieron veinte años de su muerte. En los años previos Orozco regresó a La Pampa, y específicamente a Toay, en varias oportunidades. en 1994 realizó la donación de su biblioteca al Estado, con más de 4 mil volúmenes, a condición de que permaneciera en su casa natal. Recién nueve años después, es decir en el 2003, la casa sea reabrió como Museo Olga Orozco, y en el 2006 se la declaró Lugar Histórico Nacional.

El lugar es administrado y preservado por la Municipalidad de Toay, la Universidad Nacional de La Pampa y el gobierno provincial; recientemente se realizaron algunas obras de refacción y remodelación.